domingo, 2 de noviembre de 2014

1 de noviembre:

53 años del asesinato de Livia Governeur

                  
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Prensa PSUV.- Ayer se cumplieron 53 años del asesinato de Livia Gouverneur, joven venezolana, estudiante de psicología y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV), que en lo sucesivo sería recordada como la “Virgen Roja de los Estudiantes”.
Eran las 9:30 de la noche del 1 de noviembre de 1961, cuando brigadas de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) protestaban por la presencia de un grupo de cubanos simpatizantes de la brutal dictadura de Fulgencio Batista en la quinta La Hogareña, ubicada en Las Acacias, Caracas.
Los batisteros llegaron a Venezuela por órdenes del presidente de la época, Rómulo Betancourt, y se habían dedicado a conspirar contra las organizaciones revolucionarias venezolanas, como la que integraba la infortunada estudiante, quien a sus 20 años encaró una férrea lucha en oposición a la represión contra insurgente instruida por Estados Unidos.
El gobierno de Betancourt mantuvo la presencia de los mercenarios en Caracas con el propósito de apoyar agresiones contra la Revolución Cubana, liderada por Fidel Castro.
Las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) orientaron sus operaciones al hostigamiento de los contrarrevolucionarios para así obligarlos a salir del país. Esa fue la tarea asignada a Livia y otros militantes.
Sin embargo, la llegada de la militancia revolucionaria al lugar donde se encontraba el grupo de exiliados fue recibida con balazos; de los cuales uno perforó el pulmón derecho de Gouverneur, la primera víctima que registró la juventud comunista de la época, que se preparaba para enfrentar el gobierno adeco Betancourt.
El cadáver fue trasladado hasta la casa de sus padres, tras sortear el cerco policial en las clínicas de una ciudad sometida bajo el toque de queda que ejercía la Dirección General de Policía (Digepol) y bandas armadas del betancourismo.
Para entonces, en 1961, la suspensión de garantías constitucionales decretada por parte del presidente Rómulo Betancourt había dejado un saldo de 90 muertos, 970 heridos y mil 630 presos políticos, según las cifras oficiales.
Hoy en el año de la Juventud, en nuevo contexto revolucionario que deja atrás la perturbada noche cuatorepublicana, debemos mantener viva la memoria de nuestros mártires que allanaron el camino y las sendas del socialismo, el ejemplo combativo de Livia está vivo como una llama que guía y orienta las nuevas generación que hoy luchan por la construcción de una Patria Nueva.

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