martes, 25 de noviembre de 2014

En 1960, la dictadura de 

Trujillo 

enRepublica Dominicana 

asesinó 

brutalmente a las hermanas 

Mirabal
“Y sus bocas sin lenguas seguirán hablando
Y sus tres corazones palpitando en la piedra
Permanentemente vivas en el alma del pueblo;
Las Mirabal cayeron para volverse enternas…”
Carmen NataliaSan Juan, Puerto
En 1960, la dictadura de Trujillo en Republica Dominicana asesinó brutalmente a las hermanas Mirabal.
Patria, Minerva y Maria Teresa Mirabal eran activistas sociales contra el gobierno de facto en su país, y fueron condenadas a muerte un 25 de noviembre.
En su honor, las mujeres que asistieron al Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en 1981, propusieron que cada 25 de noviembre reflexionemos sobre la violencia que sufrimos las mujeres, ya sea por nuestra militancia política o simplemente por el hecho de no nacer varones.
Miles de mujeres, compañeras, han sido desaparecidas, asesinadas por la dictadura militar también en nuestro pais. Son cientos las “mariposas” (como se las llamaba a las Mirabal en Republica Dominicana), las que desde siempre ponen sus vidas a disposición para pelear por un mundo mas justo, menos violento y más habitable.


domingo, 2 de noviembre de 2014

1 de noviembre:

53 años del asesinato de Livia Governeur

                  
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Prensa PSUV.- Ayer se cumplieron 53 años del asesinato de Livia Gouverneur, joven venezolana, estudiante de psicología y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV), que en lo sucesivo sería recordada como la “Virgen Roja de los Estudiantes”.
Eran las 9:30 de la noche del 1 de noviembre de 1961, cuando brigadas de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela (UCV) protestaban por la presencia de un grupo de cubanos simpatizantes de la brutal dictadura de Fulgencio Batista en la quinta La Hogareña, ubicada en Las Acacias, Caracas.
Los batisteros llegaron a Venezuela por órdenes del presidente de la época, Rómulo Betancourt, y se habían dedicado a conspirar contra las organizaciones revolucionarias venezolanas, como la que integraba la infortunada estudiante, quien a sus 20 años encaró una férrea lucha en oposición a la represión contra insurgente instruida por Estados Unidos.
El gobierno de Betancourt mantuvo la presencia de los mercenarios en Caracas con el propósito de apoyar agresiones contra la Revolución Cubana, liderada por Fidel Castro.
Las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) orientaron sus operaciones al hostigamiento de los contrarrevolucionarios para así obligarlos a salir del país. Esa fue la tarea asignada a Livia y otros militantes.
Sin embargo, la llegada de la militancia revolucionaria al lugar donde se encontraba el grupo de exiliados fue recibida con balazos; de los cuales uno perforó el pulmón derecho de Gouverneur, la primera víctima que registró la juventud comunista de la época, que se preparaba para enfrentar el gobierno adeco Betancourt.
El cadáver fue trasladado hasta la casa de sus padres, tras sortear el cerco policial en las clínicas de una ciudad sometida bajo el toque de queda que ejercía la Dirección General de Policía (Digepol) y bandas armadas del betancourismo.
Para entonces, en 1961, la suspensión de garantías constitucionales decretada por parte del presidente Rómulo Betancourt había dejado un saldo de 90 muertos, 970 heridos y mil 630 presos políticos, según las cifras oficiales.
Hoy en el año de la Juventud, en nuevo contexto revolucionario que deja atrás la perturbada noche cuatorepublicana, debemos mantener viva la memoria de nuestros mártires que allanaron el camino y las sendas del socialismo, el ejemplo combativo de Livia está vivo como una llama que guía y orienta las nuevas generación que hoy luchan por la construcción de una Patria Nueva.

martes, 21 de octubre de 2014

Kléber Ramírez Rojas y la pedagogía comunera



Kléber Ramírez Rojas fue uno de los teóricos más influyentes en la visión política de Hugo Chávez que desembocara en el 4 de febrero de 1992. Nació en Chiguará, pueblo del estado Mérida en 1937 y murió en 1998. Fue militante de la Juventud Comunista, fue uno de los fundadores del Frente de Liberación Nacional y de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional y posteriormente coordinador nacional del Movimiento Político Ruptura y del PRV. Su trajinar político se fundamentó en un proceso intelectual orgánico basado en la radical transformación de la realidad venezolana. Al respecto señalaba que la crisis del Estado venezolano se resolvía solamente con la liquidación y entierro de ese estado Gomecista, creando uno nuevo: el Estado Comunero. Kleber Ramírez Rojas estuvo en Nicaragua unos ocho meses antes de la caída de Somoza, visitó Vietnam y estrechó la mano de Ho Chi Ming en 1961, además estuvo en Irak, China y la Unión Soviética. En su libro “Venezuela: La cuarta República” dice que “los partidos políticos no son instituciones permanentes, tienen vigencia en determinado momento; luego su razón de ser desaparece o puede desaparecer, para convertirse en verdaderos empresas expoliadoras de las necesidades y esperanzas populares, son epifenómenos; cambian sus líderes y sus plataformas”, y continúa más adelante, “la única realidad es el pueblo, con sus necesidades anhelos e inquietudes.
La sociedad debe ser dirigida por los que trabajan realmente, no por los que viven del engaño a los demás, sería más conveniente crear una Fuerza Revolucionaria Socialista, con una estructura horizontal de amplia participación que apoye el proyecto del Presidente y su gestión, hacia la conformación de una sólida estructura comunitaria, partiendo de la enseñanza hacia la transformación del hombre individual hacia el hombre colectivo y políticamente formado para que entonces ese hombre nuevo y políticamente culto vaya desarrollando los núcleos comunales en función de un trabajo de Formación Socialista, humana, con una Educación Política integral de crecimiento sostenido y objetivos claros hacia la Patria nueva, llena de ciudades y nuevos espacios comunales, municipios federales donde surjan las empresas de producción social, que serán en la medida del cumplimiento de los términos empresas propiedad de las comunas formadas y preparadas en el conocimiento y manejo de las mismas. Además de esta manera, también crearemos el sentido de pertenencia necesario para defender este proceso de País y lo más importante, el revolucionario tiene que demostrar con hechos y acciones personales lo que pregona, como promotor y activista de una causa justa de inclusión. El partido concebido como reunión de militantes por un objetivo electoral o sólo político se convierte en una estructura vertical rígida que termina por expoliar las necesidades de sus militantes y sólo los utiliza para la consolidación de apetencias de poder personal o grupal en perjuicio de las mayorías”.

Kleber Ramírez Rojas señala que es requisito de los demócratas auténticos, vincularse activa y realmente al Pueblo, y orientarlo hacía su emancipación. Entendió como pocos que el saber y el trabajo deben ser piezas del mismo engranaje y por eso hablaba del “Pueblo Armado” en todos los sentidos: armado en la conciencia; en las ideas; en la moral; en la organización y la movilización; en la producción; en las armas; en alianzas y praxis perseverantes y transformadoras. Al respecto dice: “estos son los requisitos para liberar a los humildes, los explotados y los reprimidos; o mejor para que ellos se liberen en contextos revolucionarios junto a sus liderazgos legítimos y debemos insistir en vencer al imperialismo que hoy sigue interviniendo contra las luchas de los pueblos. Es necesario, entonces, ir al encuentro del pueblo y decidir con base a sus creencias. Nadie debe hablar a nombre de éste si vive aislado de nuestra gente, atrincherado en su pequeño comando, en unas siglas, o en sus partidos” y luego señalaba lleno de alegría “chico es el poder popular y no otro”. Por supuesto, “los renegados y conversos no tienen espacio en este nuevo proceso; mucho menos, los oportunistas pragmáticos, ni los academicistas retóricos, ni los neutrales indiferentes”.
“Necesitamos claridad y perseverancia. Convencimiento y pasión. Entrega y sacrificio ¡Cuán exigente es el apostolado político en función colectiva! Cuán heroica es la coherencia entre la predica y la práctica. Cuan débil suele resultar la condición humana para darle curso cotidiano a las luchas sin impaciencias, ni ambiciones, ni inmediatismos, ni prepotencias sectarias, que dividen y dispersan los esfuerzos del movimiento popular contra el Estado neoliberal. Era y es en este contexto de ideas y urgencias de contenido ético y de ideario político, donde se inscribe el pensamiento y plática para el debate, el combate y la esperanza; para la reflexión y la acción, siempre en función del Pueblo. Pero no de cualquier Pueblo, concebido para el Pueblo popular y revolucionario”
Kleber Ramírez Rojas entendió la necesidad de darle vida a un nuevo proyecto político nacional. Necesidad teórica y práctica porque él señalaba que “primero son las ideas que moverán voluntades al unísono y en la misma dirección, y en segundo lugar las formas de lucha”. La línea de fuerza fundamental que, en su criterio, debía orientar la construcción de una nueva República era “producir alimentos, ciencia y dignidad”. Quizás sea éste uno de los mejores ejemplos de pedagogía comunera que debe sustentar el saber y el trabajo.
Alí Ramón Rojas Olaya es Rector de la Universidad Católica Santa Rosa.

domingo, 19 de octubre de 2014

ARGIMIRO GABALDON.,. COMANDANTE CARACHE

VIDA Y MUERTE DE "EL MAESTRO JORGE",  JORGE RODRIGUEZ 

martes, 14 de octubre de 2014

EL 13 DE DICIEMBRE SE CUMPLIRÁN 50 AÑOS DE LA CAÍDA DEL COMANDANTE CARACHE (FALN), ARGIMIRO GABALDON... RECOPILACIÓN FOTOGRÁFICA DE RAFAEL POMPILIO SANTELIZ. DIGITALIZACIÓN Y DISEÑO GRÁFICO DE ALBERTO ROLLAND

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Quién es Henry López Sisco?: Héroe y villano

Henry Rafael López Sisco, portador de la cédula de identidad V-3.150.542, nació un 24 de octubre de 1945 en el estado Sucre, es ex comisario de la Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) y reside en Costa Rica desde el año 2006, fue solicitado para extradición por Venezuela por perpetrar las masacres de Cantaura (1982), Yumare (1986), El Amparo (1988), el Caracazo (1989), además de haber participado del asedio a la embajada de Cuba (2002).Se considera el policía-comando más completo y temerario de Venezuela.
Así lo cuenta José Luis Carpio en su texto: López Sisco: El monstruo que fabricó la CIA en Venezuela: Típico macho hembrero, bebedor de whisky y conversador. Un ex compañero de la Disip le recuerda como un tipo hábil y resteado cuando iba a los cerros de Catia a “quebrar” malandros con un tiro de gracia en la frente. Bueno, era su gracia. Obsesionado por su lucha contra la guerrilla, este sujeto se formó en Inteligencia,
contrainteligencia, operaciones de sabotaje y destrucción del enemigo (comunismo). Sin ser militar, llegó a “estudiar” en la Escuela de las Américas, aquel centro donde EE UU formaba a los mercenarios para defender la democracia. Igual hizo cursos en Israel cuando el Mossad se infiltró en la Disip.
Sisco paso por la Dirección General De los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), ingresó a la antigua PTJ en 1964 y posteriormente formó parte de la DIGEPOL, institución a la que pertenecía su padre.
Posteriormente se trasladó a EE.UU donde ingresó a la Escuela de Fort Bragg, sede del Centro de Entrenamiento en Guerra Psicótica, en el cual se formaron durante los años 60 y 70, cerca de 2 mil soldados americanos para realizar acciones paramilitares en Vietnam y Cambodia.
A su regreso a Venezuela, ingresó a la Disip y asume la creación de brigadas de intervención o grupos comandos dedicados a combatir la guerrilla, desde entonces se dieron a conocer sus actividades como “terrorista de estado”.
Al ex oficial de investigación se le atribuyeron algunas masacres que forman parte de la Historia contemporánea de Venezuela: Masacre de Cantaura, (1982), Masacre de Yumare (1986), masacre de El Amparo (1988), El Caracazo (1989), asimismo, fue responsabilizado de organizar el asedio a la embajada de Cuba (2002) y fue vinculado con José Sánchez Mazuco, organizando actividades de “autodefensa” en el estado Zulia.
Masacre de Cantaura (1982)
El 4 de octubre de 1982, se escribió una de las páginas más oscuras de la historia contemporánea en Venezuela. Ese día, 23 jóvenes guerrilleros, integrantes del Frente Américo Silva (FAS) del entonces movimiento de izquierda Bandera Roja, fueron masacrados por los organismos de seguridad del Estado, en el gobierno del copeyano Luis Herrera Campíns.
Un contingente de 400 funcionarios y efectivos, formaron parte de la operación en la que aviones Bronco y Camberra de la Fuerza Aérea lanzaron bombas y dispararon artillería pesada contra el campamento guerrillero, que celebraba el pleno del frente, en la zona de Changurriales, cerca de Cantaura, municipio Freites del estado Anzóategui.
Testimonios de los sobrevivientes, permitieron reconstruir la historia de un hecho que fue silenciado de manera oficial por más de 27 años. A la hora del café de la mañana, los guerrilleros escucharon el tronar de los aviones y las bombas que cayeron por sorpresa.
Relata el periodista Alexis Rosas en su libro, La Masacre de Cantaura, que luego de los cohetes y la metralla del ataque aéreo, no hubo muertos, pero a los pocos minutos, en lo que sería la avanzada por tierra, se reanudó el tiroteo a mansalva, por tres flancos y sin llamado a la rendición.
Aún después de que cayeran casi todos muertos, y con el resto huyendo, las balas continuaron. Los cadáveres, exhumados luego de haber sido enterrados en una fosa común por las autoridades, evidenciaron la saña del ataque. Los cuerpos estaban desmembrados, con heridas de bombas en las extremidades, múltiples impactos de bala, y 14 de ellos mostraron marcas de ajusticiamiento, con tiros en la nuca, o en la cabeza.
Los trabajos de investigación realizados, permitieron descubrir que la orden del gobierno, fue arrasar con los “subversivos”, y eliminar definitivamente “la amenaza” que representaba el FAS. La magnitud del ataque así lo demostró, pues habitantes de Cantaura han declarado que ese día, “era como si de pronto se hubiera desatado un huracán, se oía el rugir de los aviones y el intenso tiroteo”.
La masacre de Cantaura dejó 23 cadáveres, de los cuales 14 presentaban tiros en la nuca, es decir fueron cruelmente ajusticiados.
Masacre de Yumare (1986)
El 8 de mayo de 1986 se conoció uno de los hechos más lamentables de la historia contemporánea venezolana. En el sector Barlovento, Caserío La Vaca, sitio muy cercano a la población de Yumare, estado Yaracuy, fueron capturados y posteriormente asesinados 9 dirigentes sociales.
El comando perteneciente a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), al mando del Comisario Henry López, ofrecieron la versión “oficial” de que las personas asesinadas formaban parte de la guerrilla, pero las pruebas demostraban ajusticiamiento.
Los funcionarios que participaron en el presunto encuentro armado argumentaron que se desplazaban por un lugar boscoso cuando fueron objeto de una emboscada por parte de los ciudadanos fallecidos.
Pero las evidencias fotográficas se observa que la zona donde todos los ciudadanos murieron está poblada de vegetación baja, tipo pasto, grama y maleza, todos de muy corta altura, característicos de terrenos despejados, de gran iluminación.
De acuerdo a lo que se desprende de las experticias practicadas a los morrales y a su contenido, que portaban los ciudadanos fallecidos, los mismos no presentaban perforaciones ni daños por proyectiles ni esquirlas, cuando varias de las víctimas habían presentado orificios en la región dorsal.
Esta serie de incongruencias hacía insostenible la versión oficial de los funcionarios de la Disip y del Ministerio de Relaciones Interiores, que estaba al mando de Octavio Lepage.
25 años después de ocurrida aquella masacre la versión sostenida por los funcionarios que participaron en la operación y por los representantes del gobierno de Jaime Luisinchi, quedó desmontada este viernes, luego de que los fiscales del estado Yacacuy condenaron a 13 años de prisión al general retirado del Ejército, Alexis Sánchez, quien admitió su responsabilidad en la llamada Masacre de Yumare.
Durante los gobiernos de la IV República el asesinato de los 9 dirigentes sociales quedaron impunes, y no fue hasta el año 2006 cuando el Tribunal 6° de Control de Yaracuy admitió la querella interpuesta por los familiares de las víctimas.
La acusación contra el general Sánchez Paz, quien era coronel para el momento de los hechos y director de la Escuela del Comando de Operaciones del Ejército, se presentó en agosto de 2009.
En esa oportunidad también fueron acusados los ex funcionarios de la extinta Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip): Oswaldo Ramos, Eugenio Creassola, Freddy Grangger, William Prado, Raúl Fernández, Adán Quero y Hernán Vega.
En junio de ese mismo año, el Ministerio Público también acusó al comisario jubilado de la Disip, Henry Rafael López Sisco, al tiempo que se pidió iniciar el proceso de su extradición desde Costa Rica.
A López Sisco se le imputan delitos de concurso real de homicidio calificado con alevosía por motivos innobles en grado de complicidad correspectiva en perjuicio de las nueve víctimas.
Este exfuncionario también es señalado por su participación en las masacre de El Amparo, Cantaura y El Caracazo, además de participar en el asedio a la embajada de Cuba en Venezuela durante el golpe de Estado de abril de 2002
Masacre de El Amparo (1988)
La Masacre de El Amparo fue un hecho acontecido el 29 de octubre de 1988 en Venezuela, específicamente en la localidad de El Amparo, municipio Páez del estado Apure fronterizo con Colombia, donde fueron asesinados 14 pescadores por funcionarios policiales y militares del Comando Específico “José Antonio Páez” (Cejap), durante el gobierno de Jaime Lusinchi, en una operación denominada “Anguila III”, que consistía en la lucha contra grupos subversivos colombianos. Las víctimas totales fueron 16, dos de ellas sobrevivieron.
Esta matanza fue coordinada por los jefes del Cejap el General Humberto Camejo Arias, el Coronel Enrique Vivas Quintero y el Jefe Nacional de Operaciones de la Disip Henry López Sisco. Los efectivos justificaron la acción alegando que los pescadores eran guerrilleros colombianos que posiblemente estarían preparando acciones en el territorio venezolano. Pero, casi la totalidad de las víctimas eran venezolanos sin antecedentes judiciales.
El Caracazo (1989)
El Caracazo o Sacudón fue una serie de fuertes protestas y disturbios durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que comenzó el día 27 de febrero y terminó el día 28 de febrero de 1989 en la ciudad de Caracas, e iniciados realmente en la ciudad de Guarenas, cerca de Caracas. El nombre proviene de Caracas, la ciudad donde acontecieron parte de los hechos, recordando a otro hecho violento ocurrido en Colombia el 9 de abril de 1948; el Bogotazo. La masacre ocurrió el día 28 de febrero cuando fuerzas de seguridad de la Policía Metropolitana (PM) y Fuerzas Armadas del Ejército y de la Guardia Nacional (GN) salieron a las calles a controlar la situación. Aunque las cifras oficiales reportan 300 muertos y más de un millar de heridos, algunos reportes extraoficiales hablan de 3500 personas fallecidas.
Las protestas se iniciaron en Guarenas (ciudad ubicada a 15 km al este de Caracas), la mañana del 27 de febrero de 1989, también se desatan los saqueos y la violencia en Caracas, la gente de escasos recursos de la capital, en zonas populares como Catia, El Valle, Coche y Antímano, toman el control de las calles. Los canales de televisión transmitían en vivo los hechos, al principio en los sectores populares había protestas pacíficas, pero ante el descontrol y la ineficacia de los cuerpos de seguridad, se producen más enfrentamientos, motines y protestas, cada vez tornándose de forma más violenta.
Desbordado por los saqueos, el Gobierno declaró el toque de queda, militarizó las ciudades principales y aplastó las protestas con violencia desmesurada. En la ciudad de Caracas se activó el “Plan Ávila”, el cual confería al Ejército la custodia de la ciudad, habilitándolos para el uso de armas de guerra al momento de contener las manifestaciones. Algunos utilizaron armas de fuego para defenderse o atacar a los militares, pero las muertes de policías y militares fueron incomparables con las muertes de civiles.
Según la cifra oficial emanada por el gobierno de CAP, los sucesos de febrero y marzo de 1989 dejaron un saldo de 276 muertos, numerosos lesionados, varios desaparecidos y cuantiosas pérdidas materiales. Sin embargo, estos números de víctimas quedaron desvirtuados por la posterior aparición de fosas comunes como La Peste, en el Cementerio General del Sur, donde aparecieron otros 68 cuerpos sin identificar, fuera de la lista oficial. “Nunca pudo conocerse la cifra exacta de civiles muertos en estos sucesos”, según se cita en el portal del Comité de Familiares de las Víctimas (Cofavic), de los sucesos ocurridos entre el 27 de febrero y los primeros días de marzo de 1989. En esta organización no gubernamental sólo se reunieron 42 familiares de fallecidos y desaparecidos y otras tres víctimas que quedaron incapacitadas, no obstante, la cantidad de civiles masacrados el 27 de febrero de hace 20 años y los días que siguieron es incalculable. De hecho, se habla de entre 2.000 y 3.000 personas asesinadas, aunque el entonces ministro Ítalo del Valle Alliegro contaba poco más de 300. En el libro Desaparición Forzada, sus autores, Yahvé Álvarez y Oscar Battaglini, señalan que las acciones por parte del gobierno de CAP el 27 de febrero alcanzan proporciones que las acercan al más brutal genocidio de la historia venezolana. Un fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, 10 años después de la masacre al pueblo venezolano, ordenó al Estado venezolano indemnizar a los familiares de 45 personas asesinadas durante la revuelta social, todas representadas por Cofavic.
El Asalto de la embajada cubana
El 12 de abril de 2002, en las horas más tensas del Golpe de Estado contra Chávez, la Embajada de Cuba fue agredida por un grupo de manifestantes dirigidos por dos individuos identificados en Venezuela a la red del terrorista Luis Posada Carriles: Salvador Romaní, Ricardo Koesling a los cuales pronto se sumará su socio Henry López Sisco.
Agente de la CIA, ex oficial de la DISIP venezolana, hoy radicado en Miami, Luis Posada Carriles dirigió en Caracas durante años espectaculares operaciones de exterminio de jóvenes revolucionarios. Posada luego orientó actos de terrorismo contra Cuba entre los cuales el criminal atentado contra un avión civil de la Isla, que hizo 73 muertos de 1976
.
Luego enjuiciado, Posada se escapó de la cárcel de San Juan de los Morros, en 1985, con la ayuda de la CIA que lo utilizó en sus operaciones sucias de América Central, pero siempre conservó en Caracas su red de cómplices.
Koesling se encuentra asociado al terrorismo cubanomericano desde los años 70 y participó en la organización de esta fuga de Posada.
Romaní, un abogado de origen cubano, siempre estuvo a las ordenes de la tropa mafiosa de Miami.
Lopez Sisco, un ex comisario de la “DISIP”, estuvo durante años al lado de de Posada, torturando y desapareciendo a jóvenes “sospechosos” de rebelión, con Francisco Pimentel, Hermes Rojas, Joaquim Chaffardet.
Este 12 de abril del Golpe, Capriles – entonces alcalde del municipio de Baruta donde radica la embajada cubana – no solo se negó a tomar medidas para que su policía no intervenga para poner fin a los actos de violencia desencadenados por sus amigos Romaní, Koesling y una tropa de delincuentes, sino que alentó a los asaltantes, insistió para “inspeccionar” personalmente la sede diplomática – algo absolutamente contrario a las convenciones internacionales – para luego hacer declaraciones provocativas a la prensa golpista.
Estimulados por sus palabras, los “manifestantes” destrozaron seis vehículos del consulado, cortaron los servicios de agua y electricidad y mantuvieron virtualmente secuestrados a los diplomáticos cubanos mientras amenazaban penetrar violentamente en la sede diplomática.
Sin embargo, hay un suceso en el que efectivamente participó el “Hombre Comando”: Secuestro del avión El Zuliano, donde Henry López Sisco fue un héroe.
El 29 de julio de 1967 dos hombres armados secuestraron el vuelo 252, llamado El Zuliano, de Aeropostal, que iba desde Caracas Curazao con 82 pasajeros a bordo.
Uno de los secuestradores del vuelo El Zuliano era de Haití y el otro de nacionalidad dominicana. Ambos exigían dinero, armas y un helicóptero para sacar cinco hijos de la aeronave, de lo contrario harían explotar el avión.
Tres días después, el avión fue tomado por asalto por un comando de la DISIP, dirigida por el entonces comisario general Henry López Sisco.
La exitosa operación terminó con los dos secuestradores muertos, y los 82 rehenes liberados.
Así reseñó el diario La Nación el caso de Henry López Sisco:
Venezolano buscado por su país alega ser refugiado aquí
El expolicía venezolano Henry López Sisco, quien reside aquí desde al año 2006, fue solicitado para extradición por su país por la supuesta comisión de varios delitos, entre ellos el de homicidio.
La jueza penal de San José, Elizabeth Jarquín, ordenó su captura el jueves anterior y dio curso a la solicitud de extradición planteada por la Embajada de Venezuela.
El Tribunal de Justicia de Venezuela asegura que López está involucrado en los delitos de homicidio calificado, simulación de hecho punible y privación de libertad.
También, de violación de domicilio, abuso de autoridad, falso testimonio, falsedad de actos y documentos y uso indebido de arma de fuego.
Hasta ayer, las autoridades costarricenses no habían detenido a López.
La Nación habló con él por teléfono, y dijo: “En este momento estoy con mis abogados. Lo que nadie apunta es que yo soy refugiado. Por ahora, no quiero hablar”.
Refugiado. La Dirección de Migración y Extranjería confirmó que López mantiene el estatus de refugiado desde febrero del 2008.
De acuerdo con el artículo 111 de la Ley de Migración, ni los refugiados ni los asilados pueden ser deportados a su país de origen, donde su vida o su libertad peligrarían por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social o de sus opiniones políticas.
La jueza Jarquín le concedió el plazo de dos meses a la Embajada de Venezuela para que aporte la prueba que justifica la solicitud de extradición, una vez que López haya sido detenido.
Además, la jueza decretó en su resolución “el impedimento de salida del país del extraditable a fin de asegurar la efectiva aplicación de la ley para el sometimiento riguroso de este proceso”.
¿Qué hacía? Henry López Sisco fue el director de la Disip (Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención, actual Servicio Bolivariano de Inteligencia de Venezuela).
Según el diario El Universal, de Venezuela, el Tribunal Supremo de ese país aprobó en octubre del 2009 la extradición de López Sisco por haber participado, supuestamente, en la llamada masacre de Yumare. Ese hecho ocurrió el 8 de mayo de 1986 en el caserío La Vaca, estado de Yaracuy, Venezuela.
En ese momento, fueron asesinados nueve dirigentes sociales, acusados de ser guerrilleros y desestabilizadores del orden social.
(Este compendio histórico, fue tomado de internet, no tiene nombre de autor)

martes, 15 de julio de 2014

Pasión y muerte de Argimiro Gabaldón


Por: 
Argimiro Gabaldón Márquez, nació en 1919 en la casa principal de la hacienda Santo Cristo, Biscucuy, Portuguesa y murió a la edad de 45 años en un lamentable accidente de guerra, el 13 de diciembre de 1964.
En esa gabaldonera, los peones de la hacienda le enseñaron sus primeras lecciones de vida, el arte de pelear garrote, las mañas de la casería, disciplinas que le fueron formando el sentido del coraje. Su apego a la naturaleza lo llevó a ser un excursionista incansable. Jamás perdió una pelea a puño pues en las refriegas nunca supo lo que era el miedo. Luego practicó el béisbol, el tenis, natación a la antigua, la pesca y la caza.
Estuvo en el exterior, Buenos aires y Río de Janeiro, entre 1938 y 1945. Estudió arquitectura en Argentina. En el tercer año de su carrera, detuvo su visión arquitectónica para adentrarse en el mundo de la pintura, la literatura y el arte. Con su morral al hombro se fue a Brasil, proyectándose luego como poeta, novelista, periodista, dibujante, matemático, maestro alfabetizador y profesor de Artes plásticas. Tenía un gusto muy particular por la historia patria, materia que con los años impartiría en el liceo Lisandro Alvarado de Barquisimeto. Entendió que había que conocer la historia de su país para poder actuar sobre ella, y se dedicó a formular preguntas y a encontrar respuestas.
Regresó  a Venezuela en 1945 a desandar los viejos caminos. Las actividades políticas lo llevaron a Caracas, incorporándose a las luchas y huelgas estudiantiles organizadas por la Federación de Estudiantes de Venezuela.
La tradición revolucionaria de su padre, el General José Rafael Gabaldón, encarnó en él. Las lecturas de otros personajes históricos referenciales también marcaron su rumbo: Bolívar, Martí, Sandino, Lenin. Argimiro se inició en las células clandestinas del PCV en El Tocuyo desde 1938, cuando para la época, ser comunista era ya ser un héroe.
A la hora de la lucha contra el perezjimenismo, fue el primero en plantear que no se trataba sólo de cambiar al dictador por otro gobernante, sino que había que ir a la raíz de ese acontecer para que los cambios fuesen trascendentes y no formales. Fue entonces cuando comenzó a discutir la tesis de la necesidad de la lucha armada, como respuesta a un gobierno represivo y criminal.
   Cuando llega el año 1958, comienza a ver con cierto recelo las políticas de unidad impulsadas por el Partido Comunista. Para el momento del III Congreso del PCV, fue quien planteó la necesidad de ir hacia otras formas de lucha. Es el inicio de la experiencia guerrillera en Humocaro. En octubre de 1961 se cuenta el comienzo de las guerrillas, que, según Tirso Pinto, llegó a tener 1500 combatientes. Al incorporarse a las guerrillas Chimiro tenía 22 años de militancia y 40 años de edad, tiempo perfecto para las grandes decisiones.
Desde fines del 61 hasta el 13 de diciembre de 1964, el Comandante Ulises, que fue su primer seudónimo, estuvo al frente de esa lucha como Primer Comandante del Frente guerrillero Simón Bolívar. En ese proceso le tocó vivir los vaivenes de unos dirigentes que se amoldaban a las circunstancias, antes que analizar histórica, táctica y estratégicamente la realidad sobre la que actuaban.  
Para Argimiro “la lucha armada es una salida de masas”. Precisaba que debía ser “un movimiento de masas armado que no excluyese ninguna forma de lucha”. No para regalarle mesianicamente “revoluciones” al pueblo, sino para que este asumiera su papel histórico, sin reformas que debilitaran la necesidad del cambio radical. En sus proclamas expresaba: “El pueblo está cansado de que las revoluciones sean cambios de personas, nuevas constituciones, nuevas divisiones territoriales, perviviendo siempre la misma injusticia, la misma miseria, el mismo abandono. Es hora ya de tocar fondo, hay que cambiar los hombres, pero fundamentalmente es necesario transformar los sistemas”. Su predica se afincaba contra los dirigentes del estilo antiguo, los profesionales de la política que terminan burocratizándose, convirtiendo su actividad en pura negociación.
Consideraba, como Mariátegui, que “las  revoluciones son cada una un hecho original, aun cuando estén sometidas a leyes generales”. La copia mecánica de realidades distintas sería un traspié para el proceso revolucionario. Por eso oía al pueblo, a la vez que sistematizaba sus experiencias más allá de la ortodoxia de los manuales eurocéntricos. En una entrevista razonaba a manera de balance: “Cuando sus esquemas fallaron, cayeron en la desilusión, y tomaron los libros y folletos, en busca de nuevos esquemas, de nuevos patrones. Se olvidan de nuestra realidad y se dejaron penetrar por las tendencias de capitulación y conciliación”.
  Dicen los que lo conocieron de cerca que Chimiro no aceptaba verdades consagradas ni absolutas, buscaba siempre en su réplica aguda puntos de vista realmente originales. “La guerra es la única escuela de la guerra. La revolución es la única y verdadera escuela de los revolucionarios”, decía. La guerra popular y prolongada era parte de su convencimiento: “No estamos en capacidad de calcular cuánto tiempo le costará a la revolución venezolana   alcanzar   la  victoria.  ¡Pero vencerá!”
Reunió muy bien lo político y lo militar, culturizando el argumento ideológico. Era “un hombre línea” por cuanto adaptaba creativamente la orden que emanaba de arriba, con sencillez en el trato, sin formalidades ni etiquetas. Tenía una “lengua brava, como el ají” para la polémica. Dícese que “discutía con ironía y con una risita que picaba como el chirele y daba mucha arrechera.”
Su personalidad irreverente se puede apreciar en la siguiente anécdota, contada por el guerrillero Ángel Rivero, (a) Diego o Catirito. “Estando en el campamento guerrillero se oía por Radio Habana a Carlos Puebla con su “llegó el Comandante y mandó a parar”. Aburrido un combatiente con el repetitivo estilo, refunfuñó exigiendo otra música. El guerrillero que manipulaba el trasmisor lo intentó sepultar exigiéndole respeto: ¡Camarada! ese es el Cantor de la revolución cubana”. A lo que Argimiro le ripostó: “Es verdad, cambia ese fastidio. Ya quisiera estar yo en Sabana Grande con una motocicleta oyendo a Los Beatles.” Esto para el momento histórico que se vivía podría verse como una blasfemia, pero para Gabaldón era la autenticidad de su sentir. Y es que en la hermenéutica de sus discursos se puede apreciar cómo Argimiro respetaba la rebeldía de los jóvenes del momento.
Obsérvese su posición abierta hacia la utopía juvenil: “La cordura, virtud honorable, no debe jamás tratar de sustituir a la locura de la juventud, porque solo conseguirá castrar a los pueblos y producir la infecundidad de la historia. La juventud es “loca”, pero su locura es sublime. Es irreflexiva, afortunadamente irreflexiva, porque si la juventud se pusiera a reflexionar sesudamente, como pueden y deben hacerlo los hombres maduros, entonces estarían bailando el “twist” que es mejor que hacer la revolución.” Para los oídos sacralizantes del momento esta posición, sin lugar a dudas, hubiera sido etiquetada “de derecha”. Pero, ¿cómo mancillar a quien no exigió sacrificio que no estuviera dispuesto a rendir, incluyendo el supremo, el de su propia vida?
Argimiro Gabandón buscaba ganarse hasta al que parecía más enemigo del movimiento, decía que era obligatorio hablar con todo el mundo. Con su carácter jovial hablaba un lenguaje claro y sin titubeos que todos entendían. En su conversación sencilla daba una clase de política que siempre acompañaba con un chiste, manteniendo contentos y regocijados a sus oyentes. Formó 125 comités del FLN en igual número de caseríos, lo que implicaba una influencia en unos 75.000 habitantes. Chimiro, con gran capacidad de convencimiento, argumentaba en pocas palabras el por qué y el para qué de la lucha. Para él, nuestros campesinos eran permeables a la lucha porque “siempre han soñado con una revolución”. Tenía el don de la palabra, sus paisanos lo consideraban “el hijo del rico que comprendía las penalidades de los pobres”.
Era terrible con el enemigo para el momento de la pelea, aún cuando confesaba que “No era un guerrero, y nunca lo había pensado ser, pues amaba la vida tranquila”. Argimiro no deseaba andar con ninguna cachucha militar, añoraba una gorra inglesa para caminar paveando como cualquier muchacho de su tiempo.
Aplicaba la pedagogía a la política con un estilo muy alegre. Nunca se quejaba de la mala vida guerrillera. Le encantaba bailar y en el monte coleccionaba peonías que después regalaba como recuerdos.
Era fiel a la palabra empeñada, su referencia era la palabra del gallero, la de una eticidad que nunca miente. En la Asamblea Legislativa de Barquisimeto, no había contrincante adeco que sostuviera el paso de su oratoria mordaz, incisiva e irónica, y a la vez, colorida y pintoresca, como sus lienzos.
Incansable, de ancho pecho, enseñaba en las marchas a sus cachorros, los Tigres de Miracuay, a dominar el terreno para el combate. Estaba en su mejor edad, cuando afloraban sus canas de “viejo”, como  le decía, la selecta juventud que lo acompañó en sus andanzas guerrilleras. Para su espíritu indómito no importaban nada los años, pues era tan enérgico como su caballo Lucero, que tenía en la Hacienda Santo Cristo.
Siempre hemos deseado que nuestros políticos sean poetas que culturicen la política con nuevos planteamientos y estilos que superen el maquiavelismo pragmático y panfletario de nuestros intermediarios. Ese era Argimiro, el que sintetizó el discurso emancipador con radicalismo y ternura. Se recuerda una oportunidad cómo en el vesperal de la vida cimarrona le leyó con lágrimas en los ojos un poema de su soledad a dos guerrilleros centrales que tristes recordaban su vida urbana. Por su integralidad fue como si hubiéramos tenido al Ché en Venezuela, y parte de nuestra tarea sería colocarlo entre los precursores de la Patria Grande.
Para finales de 1964 ya el PCV hablaba de repliegue y rectificación. La guerrilla ya no se veía como una forma de tomar el poder sino que se utilizaba como mecanismo para presionar la ansiada “paz democrática” En tal sentido, se aminoró notablemente la ayuda a los destacamentos, como forma de menguar la rebeldía. En una Carta de navidad dirigida a los intelectuales del partido, Gabaldón escribía: “Desde lejos, mientras estamos entregando toda nuestra vida, nos golpea el viento de la indiferencia. Creemos ver a lo lejos falta de calor, ahora cuando más que calor necesitamos fuego, cuando más que simpatía precisamos cariño que arrebate, que empuje hacia delante con un vendaval de aliento.” Abandonados a su suerte, para esas navidades, la guerrilla sólo recibió una bolsita con 50 terrones de azúcar que una dulce camarada recogió en 20 lugares diferentes del mundo, que afectivamente abasteció el alma de los combatientes.
Aún cuando la muerte es la concubina de cualquier combatiente, para Argimiro, en su condición enormemente humana, debe haber sido muy doloroso dejar este mundo. Más que la muerte le debe haber dolido morir de bala amiga, morir a destiempo, morir inconcluso, cuando apenas se iniciaba el camino duro del que tanto había hablado y para el cual tanto se había preparado.
Pero los héroes no mueren para la historia. En los pueblos que caminó se encuentra en cada casa la causa de su vida. La eternidad de los héroes del pueblo, sobresale a cada rato en las distintas situaciones de la vida cotidiana. Son un recuerdo que perdura en cada caserío: “Acuérdate de Carache”, “Argimiro decía…” o “Por aquí pasó Chimiro”. En La Palomera, de Humocaro se oyó esta crónica que une la fantasía de la religiosidad con la convicción de que no ha muerto. “Argimiro tenía una ruana que lo protegía por un rezo que le hizo un brujo. Un renegado le llegó cerca y le ordeñó su revolver sin que  Chimiro sufriera un rasguño. Entonces se quitó el poncho y le dijo al traidor: -Te voy a enseñar como se mata a un hombre. Y ahí lo dejó”.
A 48 años de su muerte es necesario hacer precisiones históricas, pues se han desdibujado hechos que han oscurecido las circunstancias que le quebraron la vida. La intersubjetividad, por el héroe, crea suspicacias comprensibles por el entorno de afecto que rodea al ser querido. En este caso, citamos las versiones de tres personajes referenciales del momento histórico: José Díaz, Tirso Pinto y Carlos Betancourt.
El Comandante Gavilán, José Díaz, rememorando esta muerte, increíble por absurda, nos contó cómo se resbaló el fusil M2 -y eso lo vio todo el mundo- para caer sobre una saliente rama que penetrando al guardamonte del gatillo disparó, justo cuando Argimiro se levantaba a repartir unos caramelos a los combatientes. Nos narraba que Jesús Vethencourt (“Chuchú” o Comandante Zapata), causante de la tragedia, al írsele el disparo “desesperado, decía mil cosas, e intentó suicidarse y tuvo que ser sometido a la fuerza”. El fatal episodio lo marcó, desequilibrando su psiquis para siempre. Posteriormente, Carlos Betancourt, Comandante Gerónimo, nos lo ratifico en Sanare de 2012: “Fue accidental, yo presidí el juicio que se le hizo a Zapata.” Los fusiles de los participantes a la reunión habían sido chequeados por la escuadra de seguridad para constatar que no había balas, pero Chucho Vethencourt llegó tarde al encuentro y no fue revisado. Zapata, le había quitado la caserina al fusil pero no se percató que había un proyectil en la recámara, pues había prestado su arma para una guardia y recién la recuperaba. Serán cosas de la mala suerte o groserías de la vida, pero esta es la versión que, con pocas alteraciones, se ha recogido de ese aciago episodio.
El infortunio ocurrió en las afueras del caserío El Hato, del estado Lara. Argimiro sabiéndose mortalmente herido, pidió que lo afeitaran para ser bajado a El Tocuyo. Con entereza mantuvo su capacidad de mando. Se despidió de sus más allegados con breves consejos y como un gesto final, donde afloró su grandeza humana, extrajo de su morral unos chocolates, tesoro de una guerrilla, y los repartió entre sus hombres.
Para el momento de su muerte, Argimiro era una figura emblemática encarnada en los campesinos de Lara y Portuguesa. Ella estaba asociada, como continuación histórica, no sólo a la lucha antigomecista de su padre, en esos mismos parajes, sino que se remontaba aún más allá, abarcando las guerras de Independencia y Federal, que mantenían ese espíritu levantadizo y cimarrón trasmitido por vía oral entre generaciones, simbolizando al ídolo extraviado en lo por hacer. Quizás Argimiro fue el último exponente donde el imaginario popular buscó encontrar al héroe total, imaginado entre las etapas procesuales no resueltas, que han mantenido las expectativas de este saldo histórico acumulado.

Rafael Pompilio Santeliz

Doctor en Historia. Profesor de la UBV. Trovador, compositor y conferencista. Militante de la izquierda insurreccional desde el año 1963. Presidente de Proyecto Sueños Venezuela en el estado Miranda y Vicepresidente de la Fundación Gulima, Radio comunitaria en San Antonio de los Altos.

viernes, 11 de julio de 2014

MURIO EL FLACO PRADA...

Nos hemos enterado que el legendario ex integrante del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional,  Comandante ARAUCA, Francisco "Flaco" Prada Barazarte, murio en Trujillo.  A Continuación reproducimos su última entrevista del 16/04/07, concedida al periodista Miguel Prieto del Semanario Versión Final (Venezuela)
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A continuación la entrevista:
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Francisco “El flaco” Prada, ex líder guerrillero, opina sobre la política petrolera del país.
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Acompañó a Chávez al denunciar el proyecto de apertura petrolera de Caldera, pero cree que con las empresas mixtas también se entregan los hidrocarburos: “Es una continuidad de la política petrolera de la cuarta república”. “Si no se derrumba el sistema en el cual estamos, no iremos a ningún socialismo”.
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Francisco Ramón Prada Barazarte, conocido en la guerrilla de los sesenta como “El Flaco” Prada, es uno de los actuales críticos del Gobierno nacional en materia petrolera. Desde Valera, estado Trujillo, ofreció a Versión Final su visión del proceso político presente. Está en la acera de enfrente del presidente Chávez, mas lo considera su amigo, y no es de oposición sino como el mismo nos aclara: revolucionario.
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¿Cuáles son las principales dificultades que se presentan en el país?

La realidad de la base material sobre la cual está instalado nuestro país no ha variado en nada o tal vez en una 
cosa, en el estilo de gobierno. Pero la vida común del país, en todos los órdenes, está condicionada al negocio petrolero: desde la aparición del petróleo, que produce la dictadura más larga de la historia, hasta los tiempos en que ahora vivimos, en cual se habla del socialismo del Siglo XXI. Y si no se derrumba el esquema sobre la cual está instalada no iremos a ningún socialismo, y los hechos reales conducen a una mayor integración al proceso de globalización.

Las denominadas empresas mixtas ¿son opciones favorables para Venezuela o es una continuidad de la política petrolera de la llamada cuarta república?

Es una continuidad de la política petrolera de la cuarta república. Incluso, una continuidad explícita que en su última etapa, elaborada por la estrategia de los monopolios petrolera, compromete mucho más la soberanía del país. Es tanto así que en la primera campaña electoral una de las banderas del presidente Chávez fue en contra de la apertura petrolera. Esa misma gente que cuestionó la apertura petrolera de Caldera, y lo llevó a la Corte Suprema de Justicia, sin resultados a favor, presentan ahora un contenido más regresivo con las empresas mixtas. Por lo tanto, la gente progresista que primero asesoró a Chávez ahora constituye el factor principal de oposición y está levantando la bandera de la necesidad de la nacionalización.
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¿Existen actores del gobierno que antes se opusieron a los convenios petrolero y que ahora proponen las empresas mixtas?
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El presidente Chávez y Alí Rodríguez Araque, entre otros, nos opusimos a la apertura petrolera por ser contraria a los intereses del país, y las empresas mixtas son una profundización de la entrega de nuestras riquezas. Hace poco se introdujo una nueva demanda de nulidad de las empresas mixtas y el Tribunal respondió sin lugar. No se puede seguir en el mismo tren en que se montó Gómez, que es el que sigue rigiendo los intereses del país de una manera más determinante y hábil. Porque nos quieren vender, por ejemplo, una acción de la empresa, con toda la propaganda de lo que eso significa: vender pues la ilusión de que ahora todos somos accionistas y financistas de Pdvsa.
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¿Cómo ve la situación petrolera en los próximos dos años?
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Va a crecer la oposición en los sectores más complejos, porque las empresas mixtas son un instrumento jurídico político elaborado por los grandes monopolios. Por otro lado, debemos tomar en cuenta que Estados Unidos está posicionado militarmente para apoderarse de las reservas petroleras: tienen tropas en Colombia y en Venezuela también, tal vez no uniformada, pero con planes concretos y operativos de controlar los puntos principales de salidas de petróleo hacia los Estados Unidos, mientras terminan de construir las infraestructuras que garanticen sus planes.
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¿Cuáles serían esas infraestructuras?

Con la Integración de la Infraestructura Regional de la América del Sur: sale de Venezuela hacia el sur, pero sobre todo hacia el oeste buscando la costa pacífica, con un oleoducto que garantiza que ese petróleo llegue a Panamá; y después, a través del plan Puebla-Panamá, surtir la costa oeste de los Estados Unidos.
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¿El Gobierno o el pueblo está en la capacidad de responderle militarmente a los Estados Unidos?

El Gobierno está en la capacidad de movilizar al pueblo y de iniciar lo que acaba de anunciar Chávez: “La guerra de los 100 años”. La estrategia continentalista trazada por Simón Bolívar, es la misma estrategia trazada por el Che y Fidel Castro con la idea de continentalizar la lucha revolucionaria con las masas, no con grupitos, no con reservistas, sino con una política a desarrollar, sabiendo que la confrontación se hace inevitable porque los Estados Unidos no se le rinde a nadie.
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¿Cómo resistimos?

Si no nos dejamos derrotar en la conciencia no nos vencerán. Y la resistencia tiene vigencia cuando los pueblos indígenas del Zulias, por ejemplo, han retomado su actitud beligerante frente a los planes que le afectan directamente, porque el piso que está bajo sus pies ha sido negociado a las empresas carboníferas.

¿Y cómo respondería usted ante una posible intervención?

Convenciendo que los pueblos no se rinden. Pero esas son palabras, por eso necesitamos soberanía alimentaria para que no nos maten por hambre, porque el volumen de comida que aquí se produce ha disminuido y la importación ha aumentado de manera escandalosa. Así que en un momento de bloqueo nos ponen a aguantar hambre a todos. Debe haber una estrategia de soberanía alimentaria bien fundada, para entregarles tierras a los campesinos, y no un pedacito como el caso de la legalización de La Marqueseña.
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¿Haría falta librar una guerra de guerrilla en Venezuela?

Lo que hace falta es una alta conciencia en todos los factores institucionales del Gobierno, y aquellos que desde el Estado venezolano le sirven a la reacción y a los intereses de Estados Unidos deben de ser sacados.
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¿Cuáles son esos actores políticos “reaccionarios”?

Chávez siempre lo dice, y ellos saben todos los nombres. Pero ¿quién prevalece en la relación de fuerza al interior del Gobierno, de las Fuerzas Armadas, de las instituciones? Esa es la responsabilidad principal del presidente Chávez, poner fuera a esos factores, pero parece que esos factores cobran fuerzas.
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Algunos señalan que los casos de corrupción en el actual Gobierno son mayores a los del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez ¿Es cieto esto, pueden compararse estos dos períodos?

En la medida en que ha habido más dinero la corrupción ha aumentado desde Gómez para acá. Y eso lo saben todos los venezolanos. Que a los “amos del Valle” que acumularon dinero en la producción agropecuaria, se le suma otro sector nuevo: la jerarquía política militar, de los que se alzaron con Chávez, que están en todas las estructuras del Estado.
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¿Es conveniente tener tantos militares en funciones de Gobierno?

En el seno del Gobierno y en los cargos burocráticos se da lo que es la realidad del pueblo venezolano: hay factores genuinamente patrióticos y revolucionarios, gente respetuosa y honrada; pero también hay de lo otro, compañero.

¿Y a quién nombraría de la gente honrada?

A muchos. Nosotros mantenemos la tesis de unir a los verdaderos revolucionarios que están en el Gobierno con los revolucionarios que somos críticos y no estamos en funciones públicas. Hay gente que acompañó a Chávez y se retiró: los petroleros que tienen una posición política, por ejemplo. Chávez nos respeta y nosotros lo respetamos a él; incluso, hay un pueblo capaz de responder a situaciones como la del 11 de abril. Por ejemplo, en el Golpe de Estado Chávez echó a andar la revolución bolivariana, y en el momento en que regresa a Miraflores se volvió a parar la revolución bolivariana. Por eso la revolución bolivariana no puede ser el discurso de Chávez, sino que debe ser una conducta colectiva, de una conducción política dirigida por el pueblo y no por el Gobierno.
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¿Usted cree que en las FAN existen grupos alineados al Pentágono?

Siempre lo ha habido. Cuando la guerra de guerrilla que libramos nosotros hubo una generalización de militares influidos por el Pentágono. Debemos preguntarnos hasta dónde llegó la pentagonización, incluso si ha tocado al actual Gobierno, debemos preguntarnos cuántos militares se prepararon en la Escuela de las Américas, y cuántos vinieron acá a matar y a enseñar a matar: aquí hubo directamente tropas americanas, entrenadores y gente metida en operaciones. Decimos nosotros como grupo político que esa memoria no se pierda, que sirva de fundamento para lo que viene.
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¿Quedan vestigios de la Escuela de la Américas?

Hay una anécdota: hubo una promoción de oficiales del Estado Mayor que le colocaron el nombre de Fidel Castro, y el presidente Chávez dijo sorprendido, en una de sus intervenciones públicas, que esos oficiales todavía usaban los manuales añejos.
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¿Estamos preparados para un enfrentamiento bélico?

La preparación va más allá de lo que se ha hecho hasta hoy: es un problema de orden ideológico y político, de saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, de saber quién fue el enemigo disfrazado de amigo, y quién es el enemigo disfrazado de amigo a lo interior del país. Los organismos de seguridad del Estado saben quiénes son, y por eso es que el presidente Chávez habla con tanta seguridad. Si me pides un nombre, no lo tengo. Pero los análisis que sí tengo, y las conductas eventuales que se han dado, apuntan a ello. Cada quien sabe, y los que están en el Gobierno también. Podemos decir que la gente que exige mayor rigor contra la corrupción hoy se siente amenazada de que los separen de sus cargos.