viernes, 26 de agosto de 2011

MEMORIAS DESDE LA INSURGENCIA / Pedro  Reyes Millán el eterno guerrillero

LA VIDA EN UNA FUGA LIBERTARIA

Pedro  Reyes Millán (Premio Nacional de Cultura Popular 2007- 2010) sigue siendo el mismo combatiente  que le tocó resistir las torturas de decenas de esbirros de la “democracia puntofijista” para guardar el secreto que le confiaba la guerrilla urbana y la rural a su militantes  en post de la liberación nacional y el socialismo, hoyél es un tesoro de las memorias de un período histórico que muchos intentaron e intentan callar.
Es margariteño, vivió muchos años en Caracas y el destino librepensador lo llevó a radicarse en Barinas donde  es militante del Movimiento Argimiro Gabaldón, miembro del Instituto de Investigaciones para la Agricultura Tropical  y maestro escultor de taparos que con la paciencia de un preso realiza ingeniosas creaciones que sólo la imperturbabilidad humana puede construir.
“A mi me gusta que se diga la verdad sobre  lo ocurrido en la lucha armada, porque solo con ella salvaremos la justicia, queda mucha memoria por rescatar para las nuevas generaciones”, así se expresa cuando  se reconoce todavía como combatiente guerrillero dispuesto a defender la Revolución Bolivariana hasta con su propia vida como lo hizo en distintos episodios de la lucha armada de los años 60, 70, 80 y 90.
Su biografía subversiva comienza con el sacrificio de integrarse como cadete de la Fuerzas Armadas a finales de la década del 50 cuando se acercaba la derrota de Pérez Jiménez para desde adentro provocar la insurgencia  de otros compañeros de armas y cumplir con un compromiso que fue asumido por muchos jóvenes militantes del Partido Comunista y una Acción Democrática originariamente popular.
Poco faltó  para que la Jefatura Militar dictatorial detectará sus intenciones y sale de baja pero no faltó tiempo para que, después de la traición de Betancourt al pueblo venezolano, se integrara  al movimiento insurreccional militando en el MIR en el 60, ya formando las conocidas Unidades Tácticas de Combate o llevando armas y pertrechos para los primeros frentes guerrilleros del Centro y Oriente de Venezuela, donde la temeridad, la astucia y la responsabilidad política lo destinaba.
El cadete Reyes Millán en la Escuela Militar de Caracas. 1958. / Pedro Reyes Millàn
El rostro épico de Pedro Reyes Millán describe las fracturas inferidas por los golpes que recibió al ser capturado durante la presidencia de Raúl Leoni junto a su novia luego de liberarse del cerco policial y militar cuando era correaje del Frente Guerrillero Ezequiel Zamora en El Bachiller, pero la delación de  Julio Romero alias Cibira, lo persiguió y la Digepol lo capturó para enviarlo una vez  más a la cárcel donde se hizo un especialista en fugas libertarias, muchas organizadas por su equipo aunque él mismo no  pudo salir para continuar  la porfía de su credo político ideológico.
 El Nacional lo reseña un 29 de marzo de 1967 cuando el siniestro jefe policial Luís Vera Gómez anuncia la captura de 26 combatientes del PCV y el MIR por rebelión militar entre ellos a Pedro Ramón Reyes Millán alias Natalio, Dr. Natale o simplemente Julio, fotografiado junto a Larry Espinoza Rojas, entonces limpio de delaciones; allá iba de nuevo a las mazmorras donde el gobierno de Leoni le ofertaría una salida del país para exiliar al valiente guerrillero, ofrecimiento que rechazó para permanecer luchando junto a sus camaradas dentro del país aunque por ello tuviera que pagar largos años de encarcelamiento hasta que fue rescatado por una campaña del movimiento revolucionario internacional a través de la Cruz Roja a pesar de la oposición del Gobierno de Caldera.
Hoy de nuevo Pedro Reyes Millán el guerrillero heroico, liberador de sus compañeros en fugas espectaculares y eterno combatiente se erige como un gladiador de figura ecuánimemente sencilla y firme como el roble margariteño o el acapro llanero para llamar a sus compañeros y camaradas a una nueva marcha libertaria y darle forma a una ley que haga de la verdad, la justicia, la memoria y reparación a la victimas de torturas asesinatos y desapariciones una bandera de lucha en tiempos de una Asamblea Nacional que cada día se convierte en el gran foro popular revolucionario.


Aldemaro Barrios R.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada