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domingo, 19 de octubre de 2014

ARGIMIRO GABALDON.,. COMANDANTE CARACHE

VIDA Y MUERTE DE "EL MAESTRO JORGE",  JORGE RODRIGUEZ 

martes, 14 de octubre de 2014

EL 13 DE DICIEMBRE SE CUMPLIRÁN 50 AÑOS DE LA CAÍDA DEL COMANDANTE CARACHE (FALN), ARGIMIRO GABALDON... RECOPILACIÓN FOTOGRÁFICA DE RAFAEL POMPILIO SANTELIZ. DIGITALIZACIÓN Y DISEÑO GRÁFICO DE ALBERTO ROLLAND

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Quién es Henry López Sisco?: Héroe y villano

Henry Rafael López Sisco, portador de la cédula de identidad V-3.150.542, nació un 24 de octubre de 1945 en el estado Sucre, es ex comisario de la Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) y reside en Costa Rica desde el año 2006, fue solicitado para extradición por Venezuela por perpetrar las masacres de Cantaura (1982), Yumare (1986), El Amparo (1988), el Caracazo (1989), además de haber participado del asedio a la embajada de Cuba (2002).Se considera el policía-comando más completo y temerario de Venezuela.
Así lo cuenta José Luis Carpio en su texto: López Sisco: El monstruo que fabricó la CIA en Venezuela: Típico macho hembrero, bebedor de whisky y conversador. Un ex compañero de la Disip le recuerda como un tipo hábil y resteado cuando iba a los cerros de Catia a “quebrar” malandros con un tiro de gracia en la frente. Bueno, era su gracia. Obsesionado por su lucha contra la guerrilla, este sujeto se formó en Inteligencia,
contrainteligencia, operaciones de sabotaje y destrucción del enemigo (comunismo). Sin ser militar, llegó a “estudiar” en la Escuela de las Américas, aquel centro donde EE UU formaba a los mercenarios para defender la democracia. Igual hizo cursos en Israel cuando el Mossad se infiltró en la Disip.
Sisco paso por la Dirección General De los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip), ingresó a la antigua PTJ en 1964 y posteriormente formó parte de la DIGEPOL, institución a la que pertenecía su padre.
Posteriormente se trasladó a EE.UU donde ingresó a la Escuela de Fort Bragg, sede del Centro de Entrenamiento en Guerra Psicótica, en el cual se formaron durante los años 60 y 70, cerca de 2 mil soldados americanos para realizar acciones paramilitares en Vietnam y Cambodia.
A su regreso a Venezuela, ingresó a la Disip y asume la creación de brigadas de intervención o grupos comandos dedicados a combatir la guerrilla, desde entonces se dieron a conocer sus actividades como “terrorista de estado”.
Al ex oficial de investigación se le atribuyeron algunas masacres que forman parte de la Historia contemporánea de Venezuela: Masacre de Cantaura, (1982), Masacre de Yumare (1986), masacre de El Amparo (1988), El Caracazo (1989), asimismo, fue responsabilizado de organizar el asedio a la embajada de Cuba (2002) y fue vinculado con José Sánchez Mazuco, organizando actividades de “autodefensa” en el estado Zulia.
Masacre de Cantaura (1982)
El 4 de octubre de 1982, se escribió una de las páginas más oscuras de la historia contemporánea en Venezuela. Ese día, 23 jóvenes guerrilleros, integrantes del Frente Américo Silva (FAS) del entonces movimiento de izquierda Bandera Roja, fueron masacrados por los organismos de seguridad del Estado, en el gobierno del copeyano Luis Herrera Campíns.
Un contingente de 400 funcionarios y efectivos, formaron parte de la operación en la que aviones Bronco y Camberra de la Fuerza Aérea lanzaron bombas y dispararon artillería pesada contra el campamento guerrillero, que celebraba el pleno del frente, en la zona de Changurriales, cerca de Cantaura, municipio Freites del estado Anzóategui.
Testimonios de los sobrevivientes, permitieron reconstruir la historia de un hecho que fue silenciado de manera oficial por más de 27 años. A la hora del café de la mañana, los guerrilleros escucharon el tronar de los aviones y las bombas que cayeron por sorpresa.
Relata el periodista Alexis Rosas en su libro, La Masacre de Cantaura, que luego de los cohetes y la metralla del ataque aéreo, no hubo muertos, pero a los pocos minutos, en lo que sería la avanzada por tierra, se reanudó el tiroteo a mansalva, por tres flancos y sin llamado a la rendición.
Aún después de que cayeran casi todos muertos, y con el resto huyendo, las balas continuaron. Los cadáveres, exhumados luego de haber sido enterrados en una fosa común por las autoridades, evidenciaron la saña del ataque. Los cuerpos estaban desmembrados, con heridas de bombas en las extremidades, múltiples impactos de bala, y 14 de ellos mostraron marcas de ajusticiamiento, con tiros en la nuca, o en la cabeza.
Los trabajos de investigación realizados, permitieron descubrir que la orden del gobierno, fue arrasar con los “subversivos”, y eliminar definitivamente “la amenaza” que representaba el FAS. La magnitud del ataque así lo demostró, pues habitantes de Cantaura han declarado que ese día, “era como si de pronto se hubiera desatado un huracán, se oía el rugir de los aviones y el intenso tiroteo”.
La masacre de Cantaura dejó 23 cadáveres, de los cuales 14 presentaban tiros en la nuca, es decir fueron cruelmente ajusticiados.
Masacre de Yumare (1986)
El 8 de mayo de 1986 se conoció uno de los hechos más lamentables de la historia contemporánea venezolana. En el sector Barlovento, Caserío La Vaca, sitio muy cercano a la población de Yumare, estado Yaracuy, fueron capturados y posteriormente asesinados 9 dirigentes sociales.
El comando perteneciente a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), al mando del Comisario Henry López, ofrecieron la versión “oficial” de que las personas asesinadas formaban parte de la guerrilla, pero las pruebas demostraban ajusticiamiento.
Los funcionarios que participaron en el presunto encuentro armado argumentaron que se desplazaban por un lugar boscoso cuando fueron objeto de una emboscada por parte de los ciudadanos fallecidos.
Pero las evidencias fotográficas se observa que la zona donde todos los ciudadanos murieron está poblada de vegetación baja, tipo pasto, grama y maleza, todos de muy corta altura, característicos de terrenos despejados, de gran iluminación.
De acuerdo a lo que se desprende de las experticias practicadas a los morrales y a su contenido, que portaban los ciudadanos fallecidos, los mismos no presentaban perforaciones ni daños por proyectiles ni esquirlas, cuando varias de las víctimas habían presentado orificios en la región dorsal.
Esta serie de incongruencias hacía insostenible la versión oficial de los funcionarios de la Disip y del Ministerio de Relaciones Interiores, que estaba al mando de Octavio Lepage.
25 años después de ocurrida aquella masacre la versión sostenida por los funcionarios que participaron en la operación y por los representantes del gobierno de Jaime Luisinchi, quedó desmontada este viernes, luego de que los fiscales del estado Yacacuy condenaron a 13 años de prisión al general retirado del Ejército, Alexis Sánchez, quien admitió su responsabilidad en la llamada Masacre de Yumare.
Durante los gobiernos de la IV República el asesinato de los 9 dirigentes sociales quedaron impunes, y no fue hasta el año 2006 cuando el Tribunal 6° de Control de Yaracuy admitió la querella interpuesta por los familiares de las víctimas.
La acusación contra el general Sánchez Paz, quien era coronel para el momento de los hechos y director de la Escuela del Comando de Operaciones del Ejército, se presentó en agosto de 2009.
En esa oportunidad también fueron acusados los ex funcionarios de la extinta Dirección General de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip): Oswaldo Ramos, Eugenio Creassola, Freddy Grangger, William Prado, Raúl Fernández, Adán Quero y Hernán Vega.
En junio de ese mismo año, el Ministerio Público también acusó al comisario jubilado de la Disip, Henry Rafael López Sisco, al tiempo que se pidió iniciar el proceso de su extradición desde Costa Rica.
A López Sisco se le imputan delitos de concurso real de homicidio calificado con alevosía por motivos innobles en grado de complicidad correspectiva en perjuicio de las nueve víctimas.
Este exfuncionario también es señalado por su participación en las masacre de El Amparo, Cantaura y El Caracazo, además de participar en el asedio a la embajada de Cuba en Venezuela durante el golpe de Estado de abril de 2002
Masacre de El Amparo (1988)
La Masacre de El Amparo fue un hecho acontecido el 29 de octubre de 1988 en Venezuela, específicamente en la localidad de El Amparo, municipio Páez del estado Apure fronterizo con Colombia, donde fueron asesinados 14 pescadores por funcionarios policiales y militares del Comando Específico “José Antonio Páez” (Cejap), durante el gobierno de Jaime Lusinchi, en una operación denominada “Anguila III”, que consistía en la lucha contra grupos subversivos colombianos. Las víctimas totales fueron 16, dos de ellas sobrevivieron.
Esta matanza fue coordinada por los jefes del Cejap el General Humberto Camejo Arias, el Coronel Enrique Vivas Quintero y el Jefe Nacional de Operaciones de la Disip Henry López Sisco. Los efectivos justificaron la acción alegando que los pescadores eran guerrilleros colombianos que posiblemente estarían preparando acciones en el territorio venezolano. Pero, casi la totalidad de las víctimas eran venezolanos sin antecedentes judiciales.
El Caracazo (1989)
El Caracazo o Sacudón fue una serie de fuertes protestas y disturbios durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, que comenzó el día 27 de febrero y terminó el día 28 de febrero de 1989 en la ciudad de Caracas, e iniciados realmente en la ciudad de Guarenas, cerca de Caracas. El nombre proviene de Caracas, la ciudad donde acontecieron parte de los hechos, recordando a otro hecho violento ocurrido en Colombia el 9 de abril de 1948; el Bogotazo. La masacre ocurrió el día 28 de febrero cuando fuerzas de seguridad de la Policía Metropolitana (PM) y Fuerzas Armadas del Ejército y de la Guardia Nacional (GN) salieron a las calles a controlar la situación. Aunque las cifras oficiales reportan 300 muertos y más de un millar de heridos, algunos reportes extraoficiales hablan de 3500 personas fallecidas.
Las protestas se iniciaron en Guarenas (ciudad ubicada a 15 km al este de Caracas), la mañana del 27 de febrero de 1989, también se desatan los saqueos y la violencia en Caracas, la gente de escasos recursos de la capital, en zonas populares como Catia, El Valle, Coche y Antímano, toman el control de las calles. Los canales de televisión transmitían en vivo los hechos, al principio en los sectores populares había protestas pacíficas, pero ante el descontrol y la ineficacia de los cuerpos de seguridad, se producen más enfrentamientos, motines y protestas, cada vez tornándose de forma más violenta.
Desbordado por los saqueos, el Gobierno declaró el toque de queda, militarizó las ciudades principales y aplastó las protestas con violencia desmesurada. En la ciudad de Caracas se activó el “Plan Ávila”, el cual confería al Ejército la custodia de la ciudad, habilitándolos para el uso de armas de guerra al momento de contener las manifestaciones. Algunos utilizaron armas de fuego para defenderse o atacar a los militares, pero las muertes de policías y militares fueron incomparables con las muertes de civiles.
Según la cifra oficial emanada por el gobierno de CAP, los sucesos de febrero y marzo de 1989 dejaron un saldo de 276 muertos, numerosos lesionados, varios desaparecidos y cuantiosas pérdidas materiales. Sin embargo, estos números de víctimas quedaron desvirtuados por la posterior aparición de fosas comunes como La Peste, en el Cementerio General del Sur, donde aparecieron otros 68 cuerpos sin identificar, fuera de la lista oficial. “Nunca pudo conocerse la cifra exacta de civiles muertos en estos sucesos”, según se cita en el portal del Comité de Familiares de las Víctimas (Cofavic), de los sucesos ocurridos entre el 27 de febrero y los primeros días de marzo de 1989. En esta organización no gubernamental sólo se reunieron 42 familiares de fallecidos y desaparecidos y otras tres víctimas que quedaron incapacitadas, no obstante, la cantidad de civiles masacrados el 27 de febrero de hace 20 años y los días que siguieron es incalculable. De hecho, se habla de entre 2.000 y 3.000 personas asesinadas, aunque el entonces ministro Ítalo del Valle Alliegro contaba poco más de 300. En el libro Desaparición Forzada, sus autores, Yahvé Álvarez y Oscar Battaglini, señalan que las acciones por parte del gobierno de CAP el 27 de febrero alcanzan proporciones que las acercan al más brutal genocidio de la historia venezolana. Un fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, 10 años después de la masacre al pueblo venezolano, ordenó al Estado venezolano indemnizar a los familiares de 45 personas asesinadas durante la revuelta social, todas representadas por Cofavic.
El Asalto de la embajada cubana
El 12 de abril de 2002, en las horas más tensas del Golpe de Estado contra Chávez, la Embajada de Cuba fue agredida por un grupo de manifestantes dirigidos por dos individuos identificados en Venezuela a la red del terrorista Luis Posada Carriles: Salvador Romaní, Ricardo Koesling a los cuales pronto se sumará su socio Henry López Sisco.
Agente de la CIA, ex oficial de la DISIP venezolana, hoy radicado en Miami, Luis Posada Carriles dirigió en Caracas durante años espectaculares operaciones de exterminio de jóvenes revolucionarios. Posada luego orientó actos de terrorismo contra Cuba entre los cuales el criminal atentado contra un avión civil de la Isla, que hizo 73 muertos de 1976
.
Luego enjuiciado, Posada se escapó de la cárcel de San Juan de los Morros, en 1985, con la ayuda de la CIA que lo utilizó en sus operaciones sucias de América Central, pero siempre conservó en Caracas su red de cómplices.
Koesling se encuentra asociado al terrorismo cubanomericano desde los años 70 y participó en la organización de esta fuga de Posada.
Romaní, un abogado de origen cubano, siempre estuvo a las ordenes de la tropa mafiosa de Miami.
Lopez Sisco, un ex comisario de la “DISIP”, estuvo durante años al lado de de Posada, torturando y desapareciendo a jóvenes “sospechosos” de rebelión, con Francisco Pimentel, Hermes Rojas, Joaquim Chaffardet.
Este 12 de abril del Golpe, Capriles – entonces alcalde del municipio de Baruta donde radica la embajada cubana – no solo se negó a tomar medidas para que su policía no intervenga para poner fin a los actos de violencia desencadenados por sus amigos Romaní, Koesling y una tropa de delincuentes, sino que alentó a los asaltantes, insistió para “inspeccionar” personalmente la sede diplomática – algo absolutamente contrario a las convenciones internacionales – para luego hacer declaraciones provocativas a la prensa golpista.
Estimulados por sus palabras, los “manifestantes” destrozaron seis vehículos del consulado, cortaron los servicios de agua y electricidad y mantuvieron virtualmente secuestrados a los diplomáticos cubanos mientras amenazaban penetrar violentamente en la sede diplomática.
Sin embargo, hay un suceso en el que efectivamente participó el “Hombre Comando”: Secuestro del avión El Zuliano, donde Henry López Sisco fue un héroe.
El 29 de julio de 1967 dos hombres armados secuestraron el vuelo 252, llamado El Zuliano, de Aeropostal, que iba desde Caracas Curazao con 82 pasajeros a bordo.
Uno de los secuestradores del vuelo El Zuliano era de Haití y el otro de nacionalidad dominicana. Ambos exigían dinero, armas y un helicóptero para sacar cinco hijos de la aeronave, de lo contrario harían explotar el avión.
Tres días después, el avión fue tomado por asalto por un comando de la DISIP, dirigida por el entonces comisario general Henry López Sisco.
La exitosa operación terminó con los dos secuestradores muertos, y los 82 rehenes liberados.
Así reseñó el diario La Nación el caso de Henry López Sisco:
Venezolano buscado por su país alega ser refugiado aquí
El expolicía venezolano Henry López Sisco, quien reside aquí desde al año 2006, fue solicitado para extradición por su país por la supuesta comisión de varios delitos, entre ellos el de homicidio.
La jueza penal de San José, Elizabeth Jarquín, ordenó su captura el jueves anterior y dio curso a la solicitud de extradición planteada por la Embajada de Venezuela.
El Tribunal de Justicia de Venezuela asegura que López está involucrado en los delitos de homicidio calificado, simulación de hecho punible y privación de libertad.
También, de violación de domicilio, abuso de autoridad, falso testimonio, falsedad de actos y documentos y uso indebido de arma de fuego.
Hasta ayer, las autoridades costarricenses no habían detenido a López.
La Nación habló con él por teléfono, y dijo: “En este momento estoy con mis abogados. Lo que nadie apunta es que yo soy refugiado. Por ahora, no quiero hablar”.
Refugiado. La Dirección de Migración y Extranjería confirmó que López mantiene el estatus de refugiado desde febrero del 2008.
De acuerdo con el artículo 111 de la Ley de Migración, ni los refugiados ni los asilados pueden ser deportados a su país de origen, donde su vida o su libertad peligrarían por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social o de sus opiniones políticas.
La jueza Jarquín le concedió el plazo de dos meses a la Embajada de Venezuela para que aporte la prueba que justifica la solicitud de extradición, una vez que López haya sido detenido.
Además, la jueza decretó en su resolución “el impedimento de salida del país del extraditable a fin de asegurar la efectiva aplicación de la ley para el sometimiento riguroso de este proceso”.
¿Qué hacía? Henry López Sisco fue el director de la Disip (Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención, actual Servicio Bolivariano de Inteligencia de Venezuela).
Según el diario El Universal, de Venezuela, el Tribunal Supremo de ese país aprobó en octubre del 2009 la extradición de López Sisco por haber participado, supuestamente, en la llamada masacre de Yumare. Ese hecho ocurrió el 8 de mayo de 1986 en el caserío La Vaca, estado de Yaracuy, Venezuela.
En ese momento, fueron asesinados nueve dirigentes sociales, acusados de ser guerrilleros y desestabilizadores del orden social.
(Este compendio histórico, fue tomado de internet, no tiene nombre de autor)

martes, 15 de julio de 2014

Pasión y muerte de Argimiro Gabaldón


Por: 
Argimiro Gabaldón Márquez, nació en 1919 en la casa principal de la hacienda Santo Cristo, Biscucuy, Portuguesa y murió a la edad de 45 años en un lamentable accidente de guerra, el 13 de diciembre de 1964.
En esa gabaldonera, los peones de la hacienda le enseñaron sus primeras lecciones de vida, el arte de pelear garrote, las mañas de la casería, disciplinas que le fueron formando el sentido del coraje. Su apego a la naturaleza lo llevó a ser un excursionista incansable. Jamás perdió una pelea a puño pues en las refriegas nunca supo lo que era el miedo. Luego practicó el béisbol, el tenis, natación a la antigua, la pesca y la caza.
Estuvo en el exterior, Buenos aires y Río de Janeiro, entre 1938 y 1945. Estudió arquitectura en Argentina. En el tercer año de su carrera, detuvo su visión arquitectónica para adentrarse en el mundo de la pintura, la literatura y el arte. Con su morral al hombro se fue a Brasil, proyectándose luego como poeta, novelista, periodista, dibujante, matemático, maestro alfabetizador y profesor de Artes plásticas. Tenía un gusto muy particular por la historia patria, materia que con los años impartiría en el liceo Lisandro Alvarado de Barquisimeto. Entendió que había que conocer la historia de su país para poder actuar sobre ella, y se dedicó a formular preguntas y a encontrar respuestas.
Regresó  a Venezuela en 1945 a desandar los viejos caminos. Las actividades políticas lo llevaron a Caracas, incorporándose a las luchas y huelgas estudiantiles organizadas por la Federación de Estudiantes de Venezuela.
La tradición revolucionaria de su padre, el General José Rafael Gabaldón, encarnó en él. Las lecturas de otros personajes históricos referenciales también marcaron su rumbo: Bolívar, Martí, Sandino, Lenin. Argimiro se inició en las células clandestinas del PCV en El Tocuyo desde 1938, cuando para la época, ser comunista era ya ser un héroe.
A la hora de la lucha contra el perezjimenismo, fue el primero en plantear que no se trataba sólo de cambiar al dictador por otro gobernante, sino que había que ir a la raíz de ese acontecer para que los cambios fuesen trascendentes y no formales. Fue entonces cuando comenzó a discutir la tesis de la necesidad de la lucha armada, como respuesta a un gobierno represivo y criminal.
   Cuando llega el año 1958, comienza a ver con cierto recelo las políticas de unidad impulsadas por el Partido Comunista. Para el momento del III Congreso del PCV, fue quien planteó la necesidad de ir hacia otras formas de lucha. Es el inicio de la experiencia guerrillera en Humocaro. En octubre de 1961 se cuenta el comienzo de las guerrillas, que, según Tirso Pinto, llegó a tener 1500 combatientes. Al incorporarse a las guerrillas Chimiro tenía 22 años de militancia y 40 años de edad, tiempo perfecto para las grandes decisiones.
Desde fines del 61 hasta el 13 de diciembre de 1964, el Comandante Ulises, que fue su primer seudónimo, estuvo al frente de esa lucha como Primer Comandante del Frente guerrillero Simón Bolívar. En ese proceso le tocó vivir los vaivenes de unos dirigentes que se amoldaban a las circunstancias, antes que analizar histórica, táctica y estratégicamente la realidad sobre la que actuaban.  
Para Argimiro “la lucha armada es una salida de masas”. Precisaba que debía ser “un movimiento de masas armado que no excluyese ninguna forma de lucha”. No para regalarle mesianicamente “revoluciones” al pueblo, sino para que este asumiera su papel histórico, sin reformas que debilitaran la necesidad del cambio radical. En sus proclamas expresaba: “El pueblo está cansado de que las revoluciones sean cambios de personas, nuevas constituciones, nuevas divisiones territoriales, perviviendo siempre la misma injusticia, la misma miseria, el mismo abandono. Es hora ya de tocar fondo, hay que cambiar los hombres, pero fundamentalmente es necesario transformar los sistemas”. Su predica se afincaba contra los dirigentes del estilo antiguo, los profesionales de la política que terminan burocratizándose, convirtiendo su actividad en pura negociación.
Consideraba, como Mariátegui, que “las  revoluciones son cada una un hecho original, aun cuando estén sometidas a leyes generales”. La copia mecánica de realidades distintas sería un traspié para el proceso revolucionario. Por eso oía al pueblo, a la vez que sistematizaba sus experiencias más allá de la ortodoxia de los manuales eurocéntricos. En una entrevista razonaba a manera de balance: “Cuando sus esquemas fallaron, cayeron en la desilusión, y tomaron los libros y folletos, en busca de nuevos esquemas, de nuevos patrones. Se olvidan de nuestra realidad y se dejaron penetrar por las tendencias de capitulación y conciliación”.
  Dicen los que lo conocieron de cerca que Chimiro no aceptaba verdades consagradas ni absolutas, buscaba siempre en su réplica aguda puntos de vista realmente originales. “La guerra es la única escuela de la guerra. La revolución es la única y verdadera escuela de los revolucionarios”, decía. La guerra popular y prolongada era parte de su convencimiento: “No estamos en capacidad de calcular cuánto tiempo le costará a la revolución venezolana   alcanzar   la  victoria.  ¡Pero vencerá!”
Reunió muy bien lo político y lo militar, culturizando el argumento ideológico. Era “un hombre línea” por cuanto adaptaba creativamente la orden que emanaba de arriba, con sencillez en el trato, sin formalidades ni etiquetas. Tenía una “lengua brava, como el ají” para la polémica. Dícese que “discutía con ironía y con una risita que picaba como el chirele y daba mucha arrechera.”
Su personalidad irreverente se puede apreciar en la siguiente anécdota, contada por el guerrillero Ángel Rivero, (a) Diego o Catirito. “Estando en el campamento guerrillero se oía por Radio Habana a Carlos Puebla con su “llegó el Comandante y mandó a parar”. Aburrido un combatiente con el repetitivo estilo, refunfuñó exigiendo otra música. El guerrillero que manipulaba el trasmisor lo intentó sepultar exigiéndole respeto: ¡Camarada! ese es el Cantor de la revolución cubana”. A lo que Argimiro le ripostó: “Es verdad, cambia ese fastidio. Ya quisiera estar yo en Sabana Grande con una motocicleta oyendo a Los Beatles.” Esto para el momento histórico que se vivía podría verse como una blasfemia, pero para Gabaldón era la autenticidad de su sentir. Y es que en la hermenéutica de sus discursos se puede apreciar cómo Argimiro respetaba la rebeldía de los jóvenes del momento.
Obsérvese su posición abierta hacia la utopía juvenil: “La cordura, virtud honorable, no debe jamás tratar de sustituir a la locura de la juventud, porque solo conseguirá castrar a los pueblos y producir la infecundidad de la historia. La juventud es “loca”, pero su locura es sublime. Es irreflexiva, afortunadamente irreflexiva, porque si la juventud se pusiera a reflexionar sesudamente, como pueden y deben hacerlo los hombres maduros, entonces estarían bailando el “twist” que es mejor que hacer la revolución.” Para los oídos sacralizantes del momento esta posición, sin lugar a dudas, hubiera sido etiquetada “de derecha”. Pero, ¿cómo mancillar a quien no exigió sacrificio que no estuviera dispuesto a rendir, incluyendo el supremo, el de su propia vida?
Argimiro Gabandón buscaba ganarse hasta al que parecía más enemigo del movimiento, decía que era obligatorio hablar con todo el mundo. Con su carácter jovial hablaba un lenguaje claro y sin titubeos que todos entendían. En su conversación sencilla daba una clase de política que siempre acompañaba con un chiste, manteniendo contentos y regocijados a sus oyentes. Formó 125 comités del FLN en igual número de caseríos, lo que implicaba una influencia en unos 75.000 habitantes. Chimiro, con gran capacidad de convencimiento, argumentaba en pocas palabras el por qué y el para qué de la lucha. Para él, nuestros campesinos eran permeables a la lucha porque “siempre han soñado con una revolución”. Tenía el don de la palabra, sus paisanos lo consideraban “el hijo del rico que comprendía las penalidades de los pobres”.
Era terrible con el enemigo para el momento de la pelea, aún cuando confesaba que “No era un guerrero, y nunca lo había pensado ser, pues amaba la vida tranquila”. Argimiro no deseaba andar con ninguna cachucha militar, añoraba una gorra inglesa para caminar paveando como cualquier muchacho de su tiempo.
Aplicaba la pedagogía a la política con un estilo muy alegre. Nunca se quejaba de la mala vida guerrillera. Le encantaba bailar y en el monte coleccionaba peonías que después regalaba como recuerdos.
Era fiel a la palabra empeñada, su referencia era la palabra del gallero, la de una eticidad que nunca miente. En la Asamblea Legislativa de Barquisimeto, no había contrincante adeco que sostuviera el paso de su oratoria mordaz, incisiva e irónica, y a la vez, colorida y pintoresca, como sus lienzos.
Incansable, de ancho pecho, enseñaba en las marchas a sus cachorros, los Tigres de Miracuay, a dominar el terreno para el combate. Estaba en su mejor edad, cuando afloraban sus canas de “viejo”, como  le decía, la selecta juventud que lo acompañó en sus andanzas guerrilleras. Para su espíritu indómito no importaban nada los años, pues era tan enérgico como su caballo Lucero, que tenía en la Hacienda Santo Cristo.
Siempre hemos deseado que nuestros políticos sean poetas que culturicen la política con nuevos planteamientos y estilos que superen el maquiavelismo pragmático y panfletario de nuestros intermediarios. Ese era Argimiro, el que sintetizó el discurso emancipador con radicalismo y ternura. Se recuerda una oportunidad cómo en el vesperal de la vida cimarrona le leyó con lágrimas en los ojos un poema de su soledad a dos guerrilleros centrales que tristes recordaban su vida urbana. Por su integralidad fue como si hubiéramos tenido al Ché en Venezuela, y parte de nuestra tarea sería colocarlo entre los precursores de la Patria Grande.
Para finales de 1964 ya el PCV hablaba de repliegue y rectificación. La guerrilla ya no se veía como una forma de tomar el poder sino que se utilizaba como mecanismo para presionar la ansiada “paz democrática” En tal sentido, se aminoró notablemente la ayuda a los destacamentos, como forma de menguar la rebeldía. En una Carta de navidad dirigida a los intelectuales del partido, Gabaldón escribía: “Desde lejos, mientras estamos entregando toda nuestra vida, nos golpea el viento de la indiferencia. Creemos ver a lo lejos falta de calor, ahora cuando más que calor necesitamos fuego, cuando más que simpatía precisamos cariño que arrebate, que empuje hacia delante con un vendaval de aliento.” Abandonados a su suerte, para esas navidades, la guerrilla sólo recibió una bolsita con 50 terrones de azúcar que una dulce camarada recogió en 20 lugares diferentes del mundo, que afectivamente abasteció el alma de los combatientes.
Aún cuando la muerte es la concubina de cualquier combatiente, para Argimiro, en su condición enormemente humana, debe haber sido muy doloroso dejar este mundo. Más que la muerte le debe haber dolido morir de bala amiga, morir a destiempo, morir inconcluso, cuando apenas se iniciaba el camino duro del que tanto había hablado y para el cual tanto se había preparado.
Pero los héroes no mueren para la historia. En los pueblos que caminó se encuentra en cada casa la causa de su vida. La eternidad de los héroes del pueblo, sobresale a cada rato en las distintas situaciones de la vida cotidiana. Son un recuerdo que perdura en cada caserío: “Acuérdate de Carache”, “Argimiro decía…” o “Por aquí pasó Chimiro”. En La Palomera, de Humocaro se oyó esta crónica que une la fantasía de la religiosidad con la convicción de que no ha muerto. “Argimiro tenía una ruana que lo protegía por un rezo que le hizo un brujo. Un renegado le llegó cerca y le ordeñó su revolver sin que  Chimiro sufriera un rasguño. Entonces se quitó el poncho y le dijo al traidor: -Te voy a enseñar como se mata a un hombre. Y ahí lo dejó”.
A 48 años de su muerte es necesario hacer precisiones históricas, pues se han desdibujado hechos que han oscurecido las circunstancias que le quebraron la vida. La intersubjetividad, por el héroe, crea suspicacias comprensibles por el entorno de afecto que rodea al ser querido. En este caso, citamos las versiones de tres personajes referenciales del momento histórico: José Díaz, Tirso Pinto y Carlos Betancourt.
El Comandante Gavilán, José Díaz, rememorando esta muerte, increíble por absurda, nos contó cómo se resbaló el fusil M2 -y eso lo vio todo el mundo- para caer sobre una saliente rama que penetrando al guardamonte del gatillo disparó, justo cuando Argimiro se levantaba a repartir unos caramelos a los combatientes. Nos narraba que Jesús Vethencourt (“Chuchú” o Comandante Zapata), causante de la tragedia, al írsele el disparo “desesperado, decía mil cosas, e intentó suicidarse y tuvo que ser sometido a la fuerza”. El fatal episodio lo marcó, desequilibrando su psiquis para siempre. Posteriormente, Carlos Betancourt, Comandante Gerónimo, nos lo ratifico en Sanare de 2012: “Fue accidental, yo presidí el juicio que se le hizo a Zapata.” Los fusiles de los participantes a la reunión habían sido chequeados por la escuadra de seguridad para constatar que no había balas, pero Chucho Vethencourt llegó tarde al encuentro y no fue revisado. Zapata, le había quitado la caserina al fusil pero no se percató que había un proyectil en la recámara, pues había prestado su arma para una guardia y recién la recuperaba. Serán cosas de la mala suerte o groserías de la vida, pero esta es la versión que, con pocas alteraciones, se ha recogido de ese aciago episodio.
El infortunio ocurrió en las afueras del caserío El Hato, del estado Lara. Argimiro sabiéndose mortalmente herido, pidió que lo afeitaran para ser bajado a El Tocuyo. Con entereza mantuvo su capacidad de mando. Se despidió de sus más allegados con breves consejos y como un gesto final, donde afloró su grandeza humana, extrajo de su morral unos chocolates, tesoro de una guerrilla, y los repartió entre sus hombres.
Para el momento de su muerte, Argimiro era una figura emblemática encarnada en los campesinos de Lara y Portuguesa. Ella estaba asociada, como continuación histórica, no sólo a la lucha antigomecista de su padre, en esos mismos parajes, sino que se remontaba aún más allá, abarcando las guerras de Independencia y Federal, que mantenían ese espíritu levantadizo y cimarrón trasmitido por vía oral entre generaciones, simbolizando al ídolo extraviado en lo por hacer. Quizás Argimiro fue el último exponente donde el imaginario popular buscó encontrar al héroe total, imaginado entre las etapas procesuales no resueltas, que han mantenido las expectativas de este saldo histórico acumulado.

Rafael Pompilio Santeliz

Doctor en Historia. Profesor de la UBV. Trovador, compositor y conferencista. Militante de la izquierda insurreccional desde el año 1963. Presidente de Proyecto Sueños Venezuela en el estado Miranda y Vicepresidente de la Fundación Gulima, Radio comunitaria en San Antonio de los Altos.

viernes, 11 de julio de 2014

MURIO EL FLACO PRADA...

Nos hemos enterado que el legendario ex integrante del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional,  Comandante ARAUCA, Francisco "Flaco" Prada Barazarte, murio en Trujillo.  A Continuación reproducimos su última entrevista del 16/04/07, concedida al periodista Miguel Prieto del Semanario Versión Final (Venezuela)
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A continuación la entrevista:
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Francisco “El flaco” Prada, ex líder guerrillero, opina sobre la política petrolera del país.
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Acompañó a Chávez al denunciar el proyecto de apertura petrolera de Caldera, pero cree que con las empresas mixtas también se entregan los hidrocarburos: “Es una continuidad de la política petrolera de la cuarta república”. “Si no se derrumba el sistema en el cual estamos, no iremos a ningún socialismo”.
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Francisco Ramón Prada Barazarte, conocido en la guerrilla de los sesenta como “El Flaco” Prada, es uno de los actuales críticos del Gobierno nacional en materia petrolera. Desde Valera, estado Trujillo, ofreció a Versión Final su visión del proceso político presente. Está en la acera de enfrente del presidente Chávez, mas lo considera su amigo, y no es de oposición sino como el mismo nos aclara: revolucionario.
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¿Cuáles son las principales dificultades que se presentan en el país?

La realidad de la base material sobre la cual está instalado nuestro país no ha variado en nada o tal vez en una 
cosa, en el estilo de gobierno. Pero la vida común del país, en todos los órdenes, está condicionada al negocio petrolero: desde la aparición del petróleo, que produce la dictadura más larga de la historia, hasta los tiempos en que ahora vivimos, en cual se habla del socialismo del Siglo XXI. Y si no se derrumba el esquema sobre la cual está instalada no iremos a ningún socialismo, y los hechos reales conducen a una mayor integración al proceso de globalización.

Las denominadas empresas mixtas ¿son opciones favorables para Venezuela o es una continuidad de la política petrolera de la llamada cuarta república?

Es una continuidad de la política petrolera de la cuarta república. Incluso, una continuidad explícita que en su última etapa, elaborada por la estrategia de los monopolios petrolera, compromete mucho más la soberanía del país. Es tanto así que en la primera campaña electoral una de las banderas del presidente Chávez fue en contra de la apertura petrolera. Esa misma gente que cuestionó la apertura petrolera de Caldera, y lo llevó a la Corte Suprema de Justicia, sin resultados a favor, presentan ahora un contenido más regresivo con las empresas mixtas. Por lo tanto, la gente progresista que primero asesoró a Chávez ahora constituye el factor principal de oposición y está levantando la bandera de la necesidad de la nacionalización.
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¿Existen actores del gobierno que antes se opusieron a los convenios petrolero y que ahora proponen las empresas mixtas?
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El presidente Chávez y Alí Rodríguez Araque, entre otros, nos opusimos a la apertura petrolera por ser contraria a los intereses del país, y las empresas mixtas son una profundización de la entrega de nuestras riquezas. Hace poco se introdujo una nueva demanda de nulidad de las empresas mixtas y el Tribunal respondió sin lugar. No se puede seguir en el mismo tren en que se montó Gómez, que es el que sigue rigiendo los intereses del país de una manera más determinante y hábil. Porque nos quieren vender, por ejemplo, una acción de la empresa, con toda la propaganda de lo que eso significa: vender pues la ilusión de que ahora todos somos accionistas y financistas de Pdvsa.
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¿Cómo ve la situación petrolera en los próximos dos años?
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Va a crecer la oposición en los sectores más complejos, porque las empresas mixtas son un instrumento jurídico político elaborado por los grandes monopolios. Por otro lado, debemos tomar en cuenta que Estados Unidos está posicionado militarmente para apoderarse de las reservas petroleras: tienen tropas en Colombia y en Venezuela también, tal vez no uniformada, pero con planes concretos y operativos de controlar los puntos principales de salidas de petróleo hacia los Estados Unidos, mientras terminan de construir las infraestructuras que garanticen sus planes.
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¿Cuáles serían esas infraestructuras?

Con la Integración de la Infraestructura Regional de la América del Sur: sale de Venezuela hacia el sur, pero sobre todo hacia el oeste buscando la costa pacífica, con un oleoducto que garantiza que ese petróleo llegue a Panamá; y después, a través del plan Puebla-Panamá, surtir la costa oeste de los Estados Unidos.
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¿El Gobierno o el pueblo está en la capacidad de responderle militarmente a los Estados Unidos?

El Gobierno está en la capacidad de movilizar al pueblo y de iniciar lo que acaba de anunciar Chávez: “La guerra de los 100 años”. La estrategia continentalista trazada por Simón Bolívar, es la misma estrategia trazada por el Che y Fidel Castro con la idea de continentalizar la lucha revolucionaria con las masas, no con grupitos, no con reservistas, sino con una política a desarrollar, sabiendo que la confrontación se hace inevitable porque los Estados Unidos no se le rinde a nadie.
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¿Cómo resistimos?

Si no nos dejamos derrotar en la conciencia no nos vencerán. Y la resistencia tiene vigencia cuando los pueblos indígenas del Zulias, por ejemplo, han retomado su actitud beligerante frente a los planes que le afectan directamente, porque el piso que está bajo sus pies ha sido negociado a las empresas carboníferas.

¿Y cómo respondería usted ante una posible intervención?

Convenciendo que los pueblos no se rinden. Pero esas son palabras, por eso necesitamos soberanía alimentaria para que no nos maten por hambre, porque el volumen de comida que aquí se produce ha disminuido y la importación ha aumentado de manera escandalosa. Así que en un momento de bloqueo nos ponen a aguantar hambre a todos. Debe haber una estrategia de soberanía alimentaria bien fundada, para entregarles tierras a los campesinos, y no un pedacito como el caso de la legalización de La Marqueseña.
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¿Haría falta librar una guerra de guerrilla en Venezuela?

Lo que hace falta es una alta conciencia en todos los factores institucionales del Gobierno, y aquellos que desde el Estado venezolano le sirven a la reacción y a los intereses de Estados Unidos deben de ser sacados.
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¿Cuáles son esos actores políticos “reaccionarios”?

Chávez siempre lo dice, y ellos saben todos los nombres. Pero ¿quién prevalece en la relación de fuerza al interior del Gobierno, de las Fuerzas Armadas, de las instituciones? Esa es la responsabilidad principal del presidente Chávez, poner fuera a esos factores, pero parece que esos factores cobran fuerzas.
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Algunos señalan que los casos de corrupción en el actual Gobierno son mayores a los del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez ¿Es cieto esto, pueden compararse estos dos períodos?

En la medida en que ha habido más dinero la corrupción ha aumentado desde Gómez para acá. Y eso lo saben todos los venezolanos. Que a los “amos del Valle” que acumularon dinero en la producción agropecuaria, se le suma otro sector nuevo: la jerarquía política militar, de los que se alzaron con Chávez, que están en todas las estructuras del Estado.
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¿Es conveniente tener tantos militares en funciones de Gobierno?

En el seno del Gobierno y en los cargos burocráticos se da lo que es la realidad del pueblo venezolano: hay factores genuinamente patrióticos y revolucionarios, gente respetuosa y honrada; pero también hay de lo otro, compañero.

¿Y a quién nombraría de la gente honrada?

A muchos. Nosotros mantenemos la tesis de unir a los verdaderos revolucionarios que están en el Gobierno con los revolucionarios que somos críticos y no estamos en funciones públicas. Hay gente que acompañó a Chávez y se retiró: los petroleros que tienen una posición política, por ejemplo. Chávez nos respeta y nosotros lo respetamos a él; incluso, hay un pueblo capaz de responder a situaciones como la del 11 de abril. Por ejemplo, en el Golpe de Estado Chávez echó a andar la revolución bolivariana, y en el momento en que regresa a Miraflores se volvió a parar la revolución bolivariana. Por eso la revolución bolivariana no puede ser el discurso de Chávez, sino que debe ser una conducta colectiva, de una conducción política dirigida por el pueblo y no por el Gobierno.
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¿Usted cree que en las FAN existen grupos alineados al Pentágono?

Siempre lo ha habido. Cuando la guerra de guerrilla que libramos nosotros hubo una generalización de militares influidos por el Pentágono. Debemos preguntarnos hasta dónde llegó la pentagonización, incluso si ha tocado al actual Gobierno, debemos preguntarnos cuántos militares se prepararon en la Escuela de las Américas, y cuántos vinieron acá a matar y a enseñar a matar: aquí hubo directamente tropas americanas, entrenadores y gente metida en operaciones. Decimos nosotros como grupo político que esa memoria no se pierda, que sirva de fundamento para lo que viene.
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¿Quedan vestigios de la Escuela de la Américas?

Hay una anécdota: hubo una promoción de oficiales del Estado Mayor que le colocaron el nombre de Fidel Castro, y el presidente Chávez dijo sorprendido, en una de sus intervenciones públicas, que esos oficiales todavía usaban los manuales añejos.
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¿Estamos preparados para un enfrentamiento bélico?

La preparación va más allá de lo que se ha hecho hasta hoy: es un problema de orden ideológico y político, de saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, de saber quién fue el enemigo disfrazado de amigo, y quién es el enemigo disfrazado de amigo a lo interior del país. Los organismos de seguridad del Estado saben quiénes son, y por eso es que el presidente Chávez habla con tanta seguridad. Si me pides un nombre, no lo tengo. Pero los análisis que sí tengo, y las conductas eventuales que se han dado, apuntan a ello. Cada quien sabe, y los que están en el Gobierno también. Podemos decir que la gente que exige mayor rigor contra la corrupción hoy se siente amenazada de que los separen de sus cargos.



viernes, 20 de junio de 2014

Tatiana Gabaldón Martí agregó 13 fotos nuevas — con Alejandro Riera Gabaldon.
Para la reflexión e información de 
algunos compatriotas que desconocen la 
historia venezolana de los últimos 40 
años (1958 hasta 1998).
Los Servicios de Inteligencia del Estado Venezolano (DIGEPOL, SIFA, SOTOPOL, posteriormente DISIP, DIM, PTJ, los Cuerpos de todas las Fuerzas Militares, implementaban un método de impartir el orden en el pueblo llano, el marginado, el que comúnmente llamaban "los pata en el suelo", ese pueblo que su único delito era pensar diferente a los gobiernos adeco-copeyanos.

Ustedes se preguntarán, pensar diferente porque? sencillamente porque estos gobiernos, en ves de dar soluciones que favorecieran a la mayoría de los venezolanos, es decir, los mas pobres, lo que hacían era llenar sus arcas personales y desfalcar el tesoro de la Nación, privatizaron las industrias mas importantes de Venezuela, como fueron: La Petrolera, Las Telecomunicaciones, El Hierro, El Agua, etc., aunque ud. no lo crea, se llevaban el petróleo y el hierro para los Estados Unidos, por ejemplo, los cuales compraban a precio de gallina flaca, o lo cambiaban por favores recibidos y no los regresaban transformado al mil por ciento (es igual que el cambio de espejitos por las riquezas que habían en nuestro suelo, cuando llegó Colón y sus ladrones sifilíticos a invadirnos y a destrozar una comunidad que vivía feliz y en libertad, por allá en 1492), esa fue otra forma de desfalcar este hermoso país.
Hablemos de los medios de represión, utilizando el término que la derecha está implementando ahora, porque no pueden guarimbear en paz, destrozar el país en paz y matar a mansalva a sus hermanos venezolanos en nombre de la paz, sin que el gobierno y los medios de comunicación revolucionarios los denuncien. En la cuarta república (1958-1998), el llamado al orden era con las peinillas (machetes sin filo con los que te daban por ese culo y te sacaban sangre, hacían que te privaras y orinaras, hasta quedar inconsciente del dolor), las bombas lacrimogenas (en Maturín, Estado Monagas murió un estudiante en los 90, con una bomba lacrimógena que le explotó en la cara), las metras dentro de las escopetas (las cuales disparaban contra los estudiantes y apuntaban a la cara, con la intención de sacarles los ojos como mínimo), los perdigones (que tenían el mismo efecto que las metras), la ballena y el rinoceronte cargados con agua picante para disolver las manifestaciones (recuerdo a los pobres viejitos en las largas colas para solicitar pensiones y ese gobierno "Democrático" las disolvía, bañándolos), los allanamientos violentos a los hogares de los revolucionarios ( en mi casa no pasábamos un mes en que no fueran a atropellarnos buscando a mi papá, mi mamá una mujer muy joven con cuatro carricitos, a los cuales nos empujaban y nos tiraban al suelo, destruían todo a su paso, hacían hogueras con libros porque según ellos, era literatura subversiva). La tortura (a una de mis hermanas, estando muy pequeña le pusieron una ametralladora en la cabeza para que mi mamá delatara a mi papá, a mi hermano a los 10 años, meses antes de que asesinaran a mi padre, el gobernador del Estado Lara, el adeco Miguel Romero Antoni, (año 64), mandó a sus perros a secuestrarlo y lo desaparecieron durante 72 horas, para que mi padre bajara de la montaña y se entregara, sufrió torturas psicológicas, cosa que a un ser tan pequeño no le es fácil superar, hacían que viera como torturaban a otras personas y luego lo encerraban en un cuatro totalmente oscuro y lo amenazaban con matarlo a él y a su familia si mi papá no aparecía y mi madre y el resto de familiares estaban desesperados buscando a su niñito), la retención en las cárceles por años sin juicios (todas las cárceles del país estaban repletas de presos políticos que duraban 10, 15 y 20 años sin ser condenados, los que tenían suerte de no perder la vida en las horrendas torturas, otros no salían vivos; las desapariciones de revolucionarios (Nicolás Hurtado Barrios, Victor Ramón Soto Rojas (lanzado de un helicóptero vivo, colgado de los pies para que se estrellara en la arboleda del Parque Nacional Guatopo, su madre quien murió de 102 años, se fue con la nostalgia y el dolor de no haber encontrado el cadáver de su hijo), Carmelo Mendoza (su única hija, quedó en el vientre de la madre), Iván Daza, Andres Pasquier, Felipe Malaver, Jesús Márquez Finol, Rogelio Castillo Gamarra, Alberto Lovera (gracias a las torturas murió, luego le ataron un pico con cadenas a su cuerpo, de esos que se usan en jardinería y lo tiraron al mar en Lecherías, Estado Anzoategui, pero la naturaleza fue tan noble, que los peces y las olas del mar lo devolvieron a la orilla para que unos nobles pescadores lo encontraran mutilado días después de ser arrojado), Alejandro Tejero, Amado Petit, son miles de hombres y mujeres desaparecidos, esto es solo una milésima parte de las listas que tienen en su haber los políticos de ayer, los cuales hoy son representados por esta la oposición guarimbera; muertes de campesinos, obreros, estudiantes e intelectuales (Argimiro Gabaldón, Fabricio Ojeda, Libia Gouverniert, Honorio Navarro, Hilario Navarro, Antonio Zamora (El Camarita), Jorge Rodríguez, Américo silva, Argelio Reina, Yulimar Reyes, Carlos Arzolay, Donato Carmona, Arcadio Martínez, Pancho Alegría, Dilia Rojas, Edmundo Hernandez, Esladia Vasquez, Mario Petit, Leonel Petit, Ramón Antonio Alvarez, Sergio Rodríguez, Noel Rodríguez, Miguel Noguera, Noel Avila, Carlos Arzola, Almerida Bolívar, Hermanos Bottini Marín, etc., etc., etc.; se acuerdan de las masacres de Yumare, Estado Yaracuy 1986 (9 asesinados), Cantaura, Estado Sucre 1982 (23 asesinados ), Masacre del Liceo Sanz, Maturín, Estado Monagas 1962 (2 estudiantes asesinados), El Paraíso,Caracas 1972 (2 asesinados), El Amparo, Estado Apure 1988 (14 pescadores asesinados), El Caracazo, El Guarenazo, el Venezolanazo, febrero-Marzo 1989 (fueron miles, no hay cifra exacta) solo por el hecho de pensar diferente, por pedir justicia, por exigir mejor calidad de vida, todos acribillados y con tiro de gracia en sus frentes, esto es una muestra de lo que sucedió en Venezuela en la democracia representativa que fue pactada, entre AD-Copei-URD, la que fue firmada a espaldas del pueblo en Nueva York y luego, cuando regresan a Venezuela (Romulo Betancourt (el rey del dispare primero y averigüe después) , Rafael Caldera (otro torturador social-cristiano) y Jovito Villalba( el payaso de los anteriores), quienes firmaron dicho pacto, lo ratificaron en una quinta del este de Caracas, propiedad de Caldera, llamada Punto Fijo, por esa razón es que se llama "Pacto de Punto Fijo" (quítate tú, pa'ponerme yo), o sea 5 años los adecos y cinco años los copeyanos, porque a los urredecos le dieron una patada por el trasero, como era su costumbre).
Ya en este gobierno Bolivariano, revolucionario y popular, gracias a nuestro Comandante Eterno "Hugo Chávez Frías, quien nos devolvió la fe y la esperanza y de su hijo, el Presidente obrero Nicolás Maduro, tenemos patria, pero la derecha actual, sigue creyendo que ellos son los que mandan y hacen lo que les viene en ganas, de hecho, tiene su gran rabo de paja (abril de 2002, Abril de 2013 y los acontecimientos actuales, que llevan ya muchos muertos, heridos y destrozos al bien público y privado y el desprecio por los derechos humanos del pueblo. Esta descarga me la permito cada vez que me siento frustrada de ver tanta impunidad, me viene a mi recuerdo que yo casi no conocí a mi padre, solo tenía 4 años, que lo que se de él es por los cuentos de mis hermanos y de mi maravillosa madre, que siempre alimentó con su conducta solidaria, revolucionaria, desprendida de lo material, los preceptos de mi padre en sus cuatro hijos, padre al que amo y añoro profundamente, (mi madre siempre nos inculcó, que debemos estar en el momento y en los lugares precisos donde podamos ser útiles al pueblo y a no traicionar la palabra empeñada), también he aprendido de sus camaradas de lucha, de sus amigos cercanos, de lo que he investigado en el pueblo, ese padre que en este instante, estoy llorando y no me cansaré de llorar, admirar, seguir y amar hasta mi último aliento. VIVA ARGIMIRO GABALDÓN, CARAJO
Me llena de una profunda indignación, que estos desgraciados, malnacidos, hijos de su realisima madre, protesten sin saber porque carajo lo están haciendo, ellos son representantes de esa podredumbre de políticos y de gobiernos a los que la mayoría de nosotros, EL PUEBLO LLANO, EL PUEBLO COCIENTE, EL PUEBLO QUE AMA LA PAZ, LOS COLECTIVOS QUE ESTAMOS HACIENDO PATRIA, no queremos volver, y que quedé bien claro, SOMOS MAYORÍA Y SOMOS SOCIALISTAS. Esa burguesía rancia, los nuevos ricos y los lame zuelas seguidores de ellos, solo saben obedecer a quien nos a pisado siempre, el IMPERIO NORTEAMERICANO, que anda dando zarpazos de ahogado, porque el pueblo NUESTRO AMERICANO, dijo BASTA Y ECHADO A ANDAR, no seguiremos siendo su patio trasero.
Argimiro decía que: "EL CAMINO ES DURO, MUY DURO, PERO ES EL CAMINO", ese es el que el pueblo está siguiendo en este momento, el camino que nos llevará a la LIBERACIÓN CONTINENTAL Y EL SOCIALISMO.
"SOMOS LA VIDA Y LA ALEGRÍA, EN TREMENDA LUCHA CONTRA LA TRISTEZA Y LA MUERTE, VENCEREMOS CAMARADAS, UNIDOS VENCEREMOS"
ARGIMIRO GABALDÓN
INDEPENDENCIA Y PATRIA SOCIALISTA, VIVIREMOS Y VENCEREMOS
VIVA CHÁVEZ Y TODOS LOS HÉROES CONTINENTALES DE NUESTRAS LUCHAS INDEPENDENTISTAS
Tatiana Gabaldón Martí