counters

jueves, 13 de marzo de 2014

Conozca los 26 fallecidos de las protestas opositoras en Venezuela: La mayoría víctimas de barricadas

Comentarios desactivados

Vecinos levantan una barricada en Las Vegas de Táriba.
Vecinos levantan una barricada en Las Vegas de Táriba.
Este 12 de marzo se cumple un mes del inicio de violentas protestas protagonizadas por la oposición venezolana en diferentes municipios del país, principalmente en el Este de Caracas, Mérida, Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, San Cristóbal y Puerto Ordaz.
Estas protestas, que forman parte del proyecto de un sector violento de la oposición denominado “La Salida”, han derivado en numerosos hechos vandálicos que han dejado, hasta los momentos, 26 personas fallecidas de forma directa o indirecta.
Se ha observado numerosos medios de comunicación internacionales, en un afán por desprestigiar al Gobierno venezolano y calificarlo de “asesino”, aseguran que todos los fallecidos son estudiantes u opositores venezolanos asesinados por fuerzas de seguridad del Estado, lo que hemos comprobado que es falso.
Se recopiló una lista preliminar con los fallecidos, sus circunstancias y las investigaciones preliminares: Hasta los momentos, sólo 4 personas murieron por excesos de cuerpos de seguridad.
Las barricadas y trampas colocadas por la oposición en rutas y caminos siguen siendo la principal causa de muerte, bien sea de forma directa o indirecta.
Hemos tomado parte de la información del informe “Situación de los derechos humanos en la coyuntura venezolana: Una mirada alternativa“, emitido el 24 de febrero y firmado por 34 personalidades reconocidas en el campo de la defensa de derechos humanos y miembros o ex-miembros de organizaciones como Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, Provea, Amnistía Internacional, Red de Colectivos La Araña Feminista, Centro para la Paz y los Derechos Humanos de la UCV, y otras varias. A esa información inicial, que agrupa a diez casos, la hemos actualizado y complementado con casos restantes extraídos de la prensa nacional, haciendo esfuerzos por la verificación de la información y dejando las fuentes y referencias a mano.
Este artículo no pretende reemplazar ningún informe oficial. La idea es que pueda servir de referencia a personas que no vivan en el país, para que puedan chequear por sí mismos las causas de las muertes y comprueben si sus medios de comunicación locales les han mentido sobre Venezuela.
Presentamos una clasificación preliminar, aclarando que, en muchos casos, las investigaciones aún no han concluido.
4 personas por disparos atribuidos a cuerpos de seguridad: Alejandro Márquez, Geraldine Moreno Orozco, Bassil Da Costa, Juan Montoya.
6 personas mueren por barricadas o trampas colocadas por la oposición: Luis Gutierrez, Deivis Durán, Eduardo Anzola, Elvis Rafael Durán De La Rosa, Doris Elena Lobo, Julio González.
6 personas mueren cuando intentaron levantar barricadas de la oposición: Gisella Rubilar, José Gregorio Amaris Cantillo, Acner Isaac López Lyón, Giovanni Pantoja, Antonio José Valbuena Morales, Arturo Alexis Martínez.
Una persona murió al ser arrollada en una barricada: José Ernesto Méndez.
5 personas mueren por violencia política de diferente signo: Angelo Vargas, Daniel Tinoco, Wilmer Juan Carballo Amaya, Génesis Carmona, Roberto Redman.
2 personas mueren por acosos o no poder llegar a centros asistenciales: María Julieta Heredia, Luzmila Petit de Colina.
Una persona murió de forma accidental: Jimmy Vargas.
Una persona por determinar: Joan Quintero.
De las 26 personas, sólo 10 se manifestaban abiertamente como opositores o participaban en marchas opositoras. Cinco se manifestaron chavistas, y de los restantes no se consiguió información.
Listado de víctimas:
Los hechos están ordenados de forma cronológica descendente.
Angelo Vargas
Angelo Vargas
Angelo Vargas, 10 de marzo. Ciudad Guayana, estado Bolívar. Fue asesinado en horas de la noche luego de salir de una reunión para debatir la reanudación de clases en la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG).
Era presidente del Centro de Estudiantes de Administración y Contaduría, miembro de la Federación de Centros Universitarios y militante revolucionario, que formaba parte del Movimiento Estudiantil Renovación Universitaria (MERU).
Vargas se encontraba en el sector Colinas de Unare y tres personas más habrían sido heridas en el incidente, habiéndoseles disparado desde un carro.
El joven había participado en un duro debate con estudiantes opositores para que las clases se reanudaran en la UNEG, y compañeros reportan que había sido amenazado. Sin embargo, medios privados alegan que fue víctima del hampa.
Daniel Tinoco
Daniel Tinoco
Daniel Tinoco (24 años), 10 de marzo. San Cristóbal, estado Táchira. Estudiante de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET) y militante de la oposición. Perdió la vida luego de recibir un disparo en el pecho, según Ángel Perdomo, director de la Policía Municipal de San Cristóbal a medios privados. Se culpa a encapuchados. Tinoco se encontraba en la intersección de la avenida Carabobo, con la avenida Ferrero Tamayo, lugar de concentración de manifestantes opositores. El hecho se produjo pasadas las 10:00 p.m. y la víctima fue trasladada al Centro Clínico San Cristóbal. Dos personas más resultaron heridas.
Gisella Rubilar Figueroa
Gisella Rubilar Figueroa
Gisella Rubilar Figueroa (47 años), 9 de marzo. Mérida, estado Mérida. Murió este domingo en la noche luego de haber pasado 24 horas luchando por su vida, tras recibir un tiro en la cara cuando, junto a otros vecinos merideños, quitaba escombros y basura en un intersección de la avenida Los Próceres, sector Pie de Tiro en la ciudad de Mérida. El suceso ocurrió entre la noche del sábado y la madrugada de este domingo. Los disparos provinieron de encapuchados de una urbanización cercana, empeñados en trancar una importante vía de acceso. Este lunes, el presidente Maduro indicó que las investigaciones están muy adelantadas y los asesinos están identificados.

Hechos donde murió José Gregorio Amaris Cantillo
Hechos donde murió José Gregorio Amaris Cantillo
José Gregorio Amaris Cantillo, 6 de marzo. Los Ruices (este de Caracas), municipio Sucre del estado Miranda. Formaba parte de un grupo de motorizados que levantaban y recogían escombros de barricadas, cuando, al llegar a Los Ruices, vecinos del lugar aterrorizados por la presencia de supuestos colectivos, les lanzaron objetos contundentes de los edificios. En la avenida Francisco de Miranda, al parecer alguien le disparó desde los edificios, ocasionándole la muerte. La Dra. Zaela Medina, médico en el hospital Pérez de León, informó a Venezolana de Televisión que el joven Amalis Cantillo llegó con una herida de arma de fuego en la región supraclavicular derecha, con aparente compromiso de vasos sanguíneos importantes. “A los 8 minutos de estar en área quirúrgica quedó sin signos vitales”, dijo la doctora. Camilo Macas, conocido de la víctima y quien lo conoció en el sector El Cafetal, relata que se unieron “a la iniciativa de limpiar las calles. Recibimos muchas groserías en distintos sectores, limpiamos varias zonas, pero a la altura de Los Cortijos, nos recibieron a piedrazos, botellas. Nunca imagiamos que nos iban a recibir a tiros”, relató el testigo.
Acner Isaac López Lyón
Acner Isaac López Lyón
Sargento de la GNB Acner Isaac López Lyón, 6 de marzo. Los Ruices (este de Caracas), municipio Sucre del estado Miranda. Tras la muerte del motorizado José Gregorio Amaris Cantillo, la Guardia Nacional Bolivariana tomó Los Ruices ante el acoso de vecinos que lanzaban escombros, botellas y piedras desde los edificios contra ellos. Al tomar la calle María Auxiliadora (a dos cuadras del sitio donde falleció el motorizado José Gregorio Amaris Cantillo), alguien accionó un arma de fuego desde los edificios, hiriendo de gravedad a López Lyón. Falleció en la clínica privada donde se le atendía. El comandante del Comando Regional número 5, Manuel Quevedo, informó a Venezolana de Televisión que el funcionario asesinado fue víctima de un disparo descendente por la espalda. Para el 7 de marzo, se habían detenido a 12 personas en relación con estas dos muertes.
Luis Alejandro Gutiérrez Camargo
Luis Alejandro Gutiérrez Camargo
Luis Alejandro Gutiérrez Camargo (26 años). 4 de marzo, Rubio, Estado Táchira. El joven estudiante de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel) abandonó una celebración particular con unos amigos ese día a las 5 de la mañana, en predios del casco central de Rubio. Indica el diario La Nación que Gutiérrez “murió instantáneamente al salir catapultado del vehículo que tripulaba, cuando intentó esquivar unas rocas que habían sido instaladas en una barricada en la avenida Las Américas, en Rubio”. La ministra de Comunicación e Información, Delcy Rodríguez, señaló que Gutiérrez Camargo “muere de forma instantánea al colisionar con una barricada”.
Deivis José Durán Useche (31 años), 3 de marzo. municipio Chacao del estado Miranda (este de Caracas). Murió tras sufrir fractura de cráneo la noche del lunes 3 cuando, camino a su residencia en Petare, cayó con su moto en una alcantarilla a la que manifestantes opositores le habían quitado la tapa en la autopista Francisco Fajardo, a pocos metros del distribuidor Altamira. El hombre salió expulsado de su moto y se fue contra el asfalto, sufriendo la fuerte lesión que le causó la muerte de manera instantánea. De acuerdo a la versión de sus familiares, en la autopista varios manifestantes mantenían escenarios de “guarimbas”. El motorizadio que laboraba para la línea Cooperativa de Mototaxis de La Castellana, no se percató de que las alcantarillas estaban sin tapa y cuando intentó frenar ya era demasiado tarde.
Sargento 2do de la GNB, Giovanni Pantoja
Sargento 2do de la GNB, Giovanni Pantoja
Sargento segundo de la GNB Giovanni Pantoja, 28 de febrero. Valencia, estado Carabobo. Murió al recibir un disparo en uno de sus ojos en las cercanías de una manifestación violenta en el Trigal, en las afueras de Valencia. Otro efectivo recibió dos disparos en la pierna. El Presidente Nicolás Maduro denunció que habían sido emboscados mientras recogían escombros y retiraban barricadas.
María Julieta Heredia (89 años), 27 de febrero. Madre del gobernador de Yaracuy, Julio León Heredia, y del diputado Néstor León Heredia. El Presidente Maduro aseguró que su muerte se debió a un infarto tras un cacerolazo opositor a su vivienda. ”Tenía 89 años, se encontraba reposando bajo estricto cuidado médico, y llegaron estos grupos con insultos, con ataques, con sus cacerolas”, añadió el Mandatario Nacional luego de expresar que “estos hechos son estragos colaterales de la intolerancia y el odio”.
Eduardo Anzola
Eduardo Anzola
Eduardo Anzola (29 años), 25 de febrero. Valencia, estado Carabobo. Manejaba su moto roja marca Empire por la avenida Michelena cruce con Uslar de Valencia, cuando impactó de frente contra una barricada formada por palos, troncos y piedras, que no vio por la oscuridad. Instantáneamente falleció. Era militante opositor del partido Proyecto Venezuela.
Joan Quintero (33 años), 24 de febrero. El Limón, estado Aragua. Murió en circunstancias no del todo aclaradas durante un saqueo que se presentó en el supermercado Súper Líder, ubicado en la zona de El Limón, en Maracay. Este hecho se suma a esta lista porque ocurrió luego de disturbios. Sin embargo, la prensa señaló el ajuste de cuentas como posible móvil.
Antonio José Valbuena Morales (32 años), 24 de febrero. Maracaibo, estado Zulia. Murió de un disparo en la cabeza que recibió el lunes 24 a las 8:00 de la noche, en el barrio Francisco de Miranda, a dos cuadras del centro comercial Galerías. ”Antonio venía en una caravana de motorizados que salió del barrio El Marite. En todas las calle íbamos quitando los escombros que colocaron los manifestantes para trancarlas”, narró un compañero de Valbuena. Cuando la caravana se acercó al barrio Francisco de Miranda, una persona encapuchada comenzó a disparar. “Una de las balas le dio en la cabeza a Antonio”, dijo el hombre a las afueras de la morgue forense. Valbuena era padre de familia con cinco niños pequeños y laborada en la línea de mototaxis “Los Duros de la Limpia”. Según Noticia Al Día, se había unido a un grupo de cerca de 80 motorizados quienes salieron del oeste de Maracaibo para despejar algunas de las principales vías antes de ser recibidos a tiros.
Jimmy Vargas
Jimmy Vargas
Jimmy Vargas (34 años), 24 de febrero. San Cristóbal, estado Táchira. Murió a causa de politraumatismo al caer de un techo cuando preparaba la defensa de su urbanización en la ciudad de San Cristóbal, estado Táchira, ante rumores de que serían hostigados por civiles y policías. Inicialmente se informó que cayó a causa de una herida de bala, y la foto de su cadáver sangrante se difundió profusamente por medios como CNN en Español, entrevistando a su madre. Sin embargo, la autopsia descartó que lo haya alcanzado un disparo. Luego, la propia CNN en Español divulgó un video que mostró que murió accidentalmente: cayó al perder el equilibrio mientras se descolgaba del techo.
Jimmy Vargas falleció de forma trágica al caer mal descolgándose de una platabanda.
Wilmer Juan Carballo Amaya
Wilmer Juan Carballo Amaya
Wilmer Juan Carballo Amaya (41 años), 24 de febrero. Cagua, estado Aragua. Era de origen canario.
Fue asesinado en la entrada de la urbanización La Fundación de Cagua. Fue impactado con un disparo en la cabeza presuntamente proveniente de un grupo de personas que se trasladaban en motos.
Se esperan los resultados de las investigaciones.
Alejandro Márquez
Alejandro Márquez
Alejandro Márquez (43 años), 23 de febrero. La Candelaria, Caracas. Murió a consecuencia de golpes en la cabeza; cayó al piso mientras trataba de huir de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana en una manifestación vecinal ocurrida el 19 de febrero, en la que participaba la víctima en la urbanización La Candelaria. Testigos aseguran que fue duramente golpeado estando en el piso. Siete funcionarios de la GNB son investigados por este hecho. Hubo acusaciones de que entrenaba con paramilitares a raíz de fotos halladas en su perfil de Facebook, pero investigaciones del periodista Víctor Hugo Majano revelaron que se trataba de prácticas de airsoft (juegos con armas que disparan balines no letales). La Federación Venezolana de Airsoft también se pronunció al respecto. Sin embargo, Márquez sí emitió en su Facebook comentarios extremadamente controversiales en torno a Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.
Elvis Rafael Durán De La Rosa
Elvis Rafael Durán De La Rosa
Elvis Rafael Durán De La Rosa (29 años), 22 de febrero. Horizonte (este de Caracas), municipio Sucre, estado Miranda. Se desplazaba a bordo de su motocicleta por la avenida Rómulo Gallegos de Caracas, cuando impactó contra una guaya (cable o alambre metálico) colocada en el lugar por manifestantes antichavistas, como forma de “defensa” ante motorizados. Murió en el lugar. El 7 de marzo, el presidente Maduro anunció que los presuntos responsables de la colocación de la guaya habían sido capturados. Sobre el presunto autor intelectual, general Ángel Vivas, aún está pendiente una orden de detención.
Geraldine Moreno Orozco
Geraldine Moreno Orozco
Geraldine Moreno Orozco (23 años), 22 de febrero. Naguanagua, estado Carabobo. Según la denuncias de familiares y testigos, murió a consecuencia de un disparo de perdigones plásticos a quemarropa, efectuado por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana en medio de una manifestación. Falleció tras tres días luchando por su vida. Hay siete efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana bajo investigación; se espera por los resultados de las investigaciones.
Doris Elena Lobo
Doris Elena Lobo
Doris Elena Lobo (40 años), 20 de febrero. Mérida, estado Mérida. Murió a consecuencia de graves lesiones sufridas, cuando la moto en que viajaba con uno de sus hijos cruzó una trampa de alambre con púas colocada por manifestantes de oposición.
Tuvo fractura craneal y llegó al hospital, pero una vez allá sufrió tres infartos. “Esto fue a las 9:00 de la noche en el sector Santa Bárbara de la avenida Las Américas.
Producto de esas barricadas fascistas, esta señora perdió la vida, es una situación que denunciamos, es una señora que retornaba a su vivienda y perdió la vida”, subrayó Alexis Ramírez, gobernador de la entidad.
El conductor de la motocicleta, hijo de la ciudadana fallecida, sufrió fractura del brazo derecho y traumatismos leves.
Arturo Alexis Martínez (54 años), 20 de febrero. Barquisimeto, estado Lara. Militante chavista, hermano del diputado nacional del PSUV Francisco Martínez. Murió por un disparo efectuado desde un edificio cuando se encontraba despejando lo restos de una barricada para pasar con su automóvil rumbo a su trabajo. El pasado 6 de marzo, fue puesto a las órdenes del Ministerio Público el presunto homicida de Martínez, identificado como Héctor Doménico Cusati Martínez, de 28 años.
Julio González
Julio González
Julio González, 19 de febrero. Valencia, estado Carabobo. Era Fiscal del Ministerio Público. Explica el diario Últimas Noticias que ese día era el fiscal de guardia en el estado Carabobo. Salió de su casa a las 11 de la noche para hacer un recorrido por los centros hospitalarios de Valencia. Iba a ver el estado de salud de las víctimas de las protestas en esos días. La primera en su lista era Génesis Carmona. Iba en su camioneta, en una bajada, y no vio que detrás de la barricada había basura. Las ruedas del auto se enredaron con los escombros y se fue de frente contra un árbol. Su muerte fue instantánea. “Mi esposo era el mejor del mundo. Era mi rey, mi príncipe, mi todo”. Nairobi Olivera todavía no puede creer que ya no esté. Tienen dos hijos de 6 y 3 años. A comienzos de marzo, la calle en la que viven continúa trancada por las protestas. Ella ni siquiera pudo hacerle novenario. “Él se merecía un rezo”.
Génesis Carmona
Génesis Carmona
Génesis Carmona (22 años), 19 de febrero. Valencia, estado Carabobo. Asesinada por un disparo por la espalda mientras participaba en una manifestación de oposición. Las experticias determinaron que el disparo provino desde donde estaban los manifestantes que acompañaban a la joven. “Esa joven murió por una bala que salió de sus propias filas”, aseguró el ministro del Interior, Miguel Rodríguez Torres.
Luzmila Petit de Colina
Luzmila Petit de Colina
Luzmila Petit de Colina (70 años), 19 de febrero. Caracas. Madre de Jean Francis Colina, una de las conductoras del programa Zurda Konducta del canal de televisión público estatal VTV. Desde el pasado 12 de febrero presentaba un delicado cuadro médico. El 18 de febrero en la noche sufrió una subida de tensión arterial que obligó a trasladarla a un centro de salud asistencial. En el trayecto, un grupo de manifestantes opositores que trancaban la vía en El Paraíso impidieron el paso al carro en que se llevaba de urgencia a la paciente. El fallecimiento se produjo en horas de la mañana de este miércoles y según los médicos de la clínica se produce debido al tiempo que tardaron en atender la emergencia.
José Ernesto Méndez
José Ernesto Méndez
José Ernesto Méndez (17 años), 17 de febrero. Cumaná, estado Sucre. Falleció por severas heridas en la cabeza luego de ser atropellado por un vehículo particular. Según la versión inicial, ocurrió durante una protesta opositora que mantenía cortada una avenida de la ciudad. El 18 de febrero, el Ministerio Público “anunció que presentará ante un tribunal de control del estado Sucre a Rodolfo Pazos González (30), por su presunta responsabilidad en el arrollamiento de un adolescente de 17 años, y las lesiones causadas a otras tres personas, en un hecho ocurrido el pasado 17 de febrero en la avenida perimetral Rómulo Gallegos de Carúpano”. La Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, indicó el 19 de febrero que no fue una muerte intencional sino accidental, pues la persona que conducía el vehículo “trataba de huir de una situación donde estaba en peligro su vida y arrolló” al joven Méndez, “pero no fue un hecho directo”.
Roberto Redman
Roberto Redman
Roberto Redman (28 años), 12 de febrero. Chacao (este de Caracas), estado Miranda. Manifestante opositor, muy conocido en las redes sociales por su pseudónimo “EscualidoReload”. Estuvo en la marcha que derivó en hechos violentos en la Fiscalía General de la República y ayudó a transportar el cuerpo de Bassil Dacosta una vez fue herido. Posteriormente, en horas de la noche, participaba en una protesta violenta en el municipio Chacao, al este de Caracas. Testigos atribuyen su muerte a civiles armados en motocicleta, que le dispararon impactándole en la cabeza.
Redman (en el círculo blanco) habría ayudado a cargar a Bassil Dacosta cuando fue herido el 12 de febrero
Bassil Da Costa
Bassil Da Costa
Bassil Da Costa (24 años), 12 de febrero. Parque Carabobo, Caracas. Joven trabajador que participaba en la primera marcha opositora hasta la Fiscalía General, que se inició pacíficamente y se tornó violenta en las puertas de dicho ente.
Cae en la misma calle que Juan Montoya, con pocos minutos de diferencia y, según denunció el alto gobierno, por disparos realizados por los mismos sospechosos.
Juan Montoya
Juan Montoya
Juan Montoya (40 años), 12 de febrero. Parque Carabobo, Caracas. Dirigente de la popular zona del “23 de Enero”, en el oeste de Caracas, identificado con el chavismo. Se había reunido con el presidente Nicolás Maduro en un acto público en agosto de 2013, actuando como vocero de movimientos sociales que entregaron sus armas de fuego, como parte de las iniciativas gubernamentales para el desarme de la población civil. Muerte por herida de arma de fuego en circunstancias actualmente investigadas y atribuidas a funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) que incumplieron la orden de acuartelamiento. Los funcionarios involucrados ya fueron puestos a la orden de la Fiscalía General de la República. El general Manuel Gregorio Bernal, quien era director del SEBIN hasta ese momento, fue relevado de su cargo.

sábado, 22 de febrero de 2014

NO PERMITAS QUE TU DOLOR SE ESCONDA...
No permitas que tu dolor se esconda
oblígalo a salir desnudo a que combata
que empuñe el fusil y la granada
que anime la marcha
que estalle en un grito en el asalto
que ría y que cante en la emboscada
Tu pena y mi pena y la de todos
es una sola pena militante
armada es el fuego que arde en la alborada
la revolución que avanza desbordada
hacia el milagro de las cadenas rotas
Y el gran sufrimiento se tornará alegría
emergerá del fuego un mundo diferente
será el llanto detenido
y dejará la sangre de correr asesinada
se esparcirá la risa
y los niños puros como pájaros
en vuelo llenarán los parques con sus gritos
y nosotros estaremos allí, ¡seguro que estaremos!
como una llama ardiendo eternamente
Somos la vida y la alegría,
En tremenda lucha Contra la tristeza y la muerte”
¡Venceremos camaradas!
¡Unidos venceremos!

Argimiro Gabaldón 'Comandante Carache'


miércoles, 22 de enero de 2014

El 23 de enero celebramos el Día de la Democracia

Fabricio Ojeda, maximo lider del movimiento Civico-Militar que derroto al tirano...


Javier Vílchez 


El 23 de enero de 1958, Venezuela vivió una de sus más hermosas faenas libertarias cuando un movimiento cívico-militar derrocó al gobierno de Marcos Pérez Jiménez, quien se marcha a República Dominicana a bordo del avión presidencial "la Vaca Sagrada", a pesar de que un mes antes, se había efectuado un plebiscito para prolongar su mandato, darle cierta solidez a su régimen y legitimidad ante las Fuerzas Armadas. Sin embargo; ya se había acelerado un profundo proceso de deterioro que terminó 23 días más tarde con su caída, el derrocamiento de la dictadura se convirtió en una causa nacional, pues al conocerse la noticia el pueblo se lanzó a las calles, saqueando las casas de los adeptos al régimen; atacando la sede de la Seguridad Nacional, linchando a varios funcionarios, destruyendo la sede y los equipos del periódico oficialista El Heraldo.


El Palacio de Miraflores se convirtió en el sitio de reunión de los sublevados y de innumerables dirigentes políticos y personalidades, quienes procedieron a nombrar una Junta de Gobierno Provisional que reemplazara al régimen derrocado. La Junta la constituyeron el Contralmirante Wolfang Larrazabal, como Presidente, y los Coroneles Carlos Luis Araque, Pedro José Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero Villate. Al amanecer del día 23, los venezolanos celebran la caída de Pérez Jiménez, a la vez que protestan por la presencia en la Junta de Gobierno de Casanova y Romero Villate, reconocidos miembros del depuesto régimen; quienes fueron obligados a renunciar y reemplazados el día 24 de enero por los empresarios Eugenio Mendoza y Blas Lamberti. Para facilitar el trabajo de la Junta de Gobierno y restablecer la democracia en Venezuela, se designó también un gabinete provisional compuesto por juristas, empresarios y ejecutivos, reservándose a un militar, el Coronel Jesús María Castro León, el Ministerio de la Defensa.


Posteriormente, la Junta de Gobierno convoca a elecciones para diciembre de ese mismo año; se liberan presos políticos, se amplía la Junta Patriótica con sectores independientes, se ratifica en la presidencia al periodista Fabricio Ojeda; se abre el proceso de castigo a los personeros del gobierno saliente y regresan los exiliados.


Esos días sellaron una nueva etapa en la historia de la Venezuela contemporánea. El 23 de enero de 1958 se considera un triunfo del pueblo. Ese día, el pueblo enardecido, salio a las calles en todo el país, a celebrar la caída del régimen y a tratar de acabar con los funcionarios que se habían ensañado en la persecución política durante toda la década. Miembros de la terrorífica Seguridad Nacional fueron linchados; otros se escondieron por largo tiempo o escaparon al exterior.

sábado, 18 de enero de 2014

Rescatando la Memoria Histórica Revolucionaria

A 39 años de la Fuga del Cuartel San Carlos

Con orgullo rebelde, combativo y libertario, los militantes de la Coordinadora Simón Bolívar rinden tributo a quienes, como muestra de constancia, convicciones y espíritu de lucha, hace 39 años, un 18 de Enero de 1975, en la ciudad de Caracas, realizaron la digna fuga del Cuartel San Carlos.
Para esa fecha, enmarcada en el terrible ambiente de represión y de injusticias sociales, ejecutadas por los partidos de la derecha criolla venezolana, Acción Democrática (AD) y COPEI, 23 guerrilleros revolucionarios, victimas de la falsa democracia representativa, lograron evadir la seguridad de la cárcel para presos políticos, como lo fue el Cuartel San Carlos, considerado, para ese momento, como de máxima seguridad y fortaleza y el más seguro del país.
Estas personas fueron: Carlos Betancourt “Comandante Gerónimo”, Gabriel Puerta Aponte, 2do Comandante de Bandera Roja, Francisco Parada (FALN), Pablo Hernández Parra, Croquer Chang, William Álvarez, Carlos Leonardo Araya, Ramón Morales Rossi, estudiante de Sociología UCV, Marcos Julio Croquer, Jesús Marrero, Rafael Uzcategui, Leonardo Serrano, Marcos Ludeña, Vicente Contreras, Ali del Carmen Torres, Alejandro Roja, Emperatriz Guzmán, Mary Luz Rojas, Asdrúbal Guzmán, Leobardo Solórzano, Héctor Vivas, Quintín Moya y Efraín Betancourt
Formaban todos parte de esas generaciones de jóvenes combativos que no se rendían ante el poder ni dudaban de arriesgar hasta su propia vida por defender los ideales revolucionarios que se identificaban con las luchas populares. Pero al igual que en todo proceso social, encontramos diferentes grados de preparación, convicciones, lealtades y principios, que van desde la ofrenda de la vida por la causa empeñada, hasta la traición.
Ramón Elías Morales Rossi, fue posteriormente capturado y llevado a la penitenciaria de la Pica, donde también logró evadirse, para luego perderse en la clandestinidad, hasta que fue indultado. Ramón Morales Rossi, ha trabajado recientemente en el gobierno bolivariano. Marco Ludeña fue un destacado deportista. Fue el primero abatido en el kilometro 52 poblaciones Anaco - Puerto La Cruz en Octubre del 77. Otros desaparecidos Ali Torres, Emperatriz Guzmán Cordero, ajusticiada en la masacre de Cantaura el 4 de Octubre de 1982. Vicente Contreras Duque asesinado en la vía el Pao, Estado Bolívar, Efraín Betancourt, en Maracay, Quintín Moya, en el Tigre y Ali del Carmen Torres, murió del mal de chaga. Se pasaron a las filas del gobierno como Disip, Marcos Julio Croquer y Ali del Carmen Torres.
El presidente Luis Herrera Campins, les otorgó la libertad plena con una Ley de Amnistía autentica, entre los años de 1981 y 1982.
En el gobierno de Chávez como funcionario Ramón Elías Morales Rossi, Rafael Uzcategui del PPT y Asdrúbal Guzmán, el resto se ha ubicado en otras actividades comerciales, privadas y partidistas como Gabriel Puerta Aponte, Secretario General de Bandera Roja, a nivel nacional.
Sirvase su ejemplo a las actuales generaciones de funcionarios del Estado, quienes han llegado a ostentar el poder político, sin haber arriesgado nunca nada, para que reflexionen y entiendan que muchas otras personas entregaron sus vidas en esta lucha constante entre la burguesía y el Pueblo Pobre. Y sobretodo sirva su legado a las nuevas generaciones de jóvenes para que se motiven en ser responsables con su formación ideológica, a fortalecer sus convicciones y abrazar esta lucha de nuestra gente por la Libertad y la Justicia Social.
Rescatando la Memoria Histórica Revolucionaria
Desde Venezuela, Tierra de Libertadores, a 522 años del inicio de la Resistencia antiimperialista en América y a 204 años del inicio de Nuestra Independencia
Coordinadora Simón Bolívar
Revolucionaria, Solidaria, Internacionalista, Indigenista, Popular y Socialista

jueves, 9 de enero de 2014

VILLANUEVA

En noviembre recibimos la orden de concentrarnos en la zona de Marilonza. Vamos a operar con la Brigada 31 completa. Aníbal me encarga el plan táctico para la toma de un pueblito cercano, Villanueva, en la orilla del río Portuguesa.
Me voy adelante con Castaño. Espartaco me espera en Santa Marta, casa de José Rodríguez, campesino comunista, baluarte de la guerrilla de Fabricio Ojeda en la zona. Me entrega toda la información que ha recogido desde tiempo atrás.
En Villanueva hay un comando de la Digepol con cinco o seis hombres. En la entrada del pueblo está una alcabala con dos hombres. Todos están bien armados. En el comando opera un radio trasmisor.
Quiero acercarme de noche para entrar al pueblo y recorrerlo. No me lo aprueban. Se lo considera muy peligroso. Mientras llega el día de la operación nos concentraremos en una roza en las cabeceras de la Hacienda Peña Blanca, de Don Antonio Cadenas. Un viejo amigo de Carache, que siempre lo había recibido en su casa y lo atendía muy bien.
Mando a levantar al menos un croquis del pueblo para diseñar la forma de entrarle. Hay que cumplir dos tareas primeramente, controlar la alcabala y tomar el comando. La hora de la operación debería ser a las seis de la mañana, cuando los policías todavía están durmiendo.
A principios de diciembre llega el Comando de la Brigada, con Carlos Luís Hernández, recién incorporado, quién será el jefe de la operación. Después de la operación Carlos Luis asumirá la jefatura de la Brigada, pues Carache quiere que Aníbal se incorpore al Comando del Frente a tiempo completo y ande con él.
El plan es largamente discutido en el comando formado por Aníbal, González, Espartaco, Carlos Luís y yo. Una vez aprobado escribo las instrucciones para el jefe de cada grupo.
Al mismo tiempo vienen llegando los tres destacamentos de la Brigada. El Sandalio Linares con Elías a la cabeza.
Con él vienen José Luis, El Pelón, Humberto, el Primo, Winston Briceño, Alfonso, Ruyío (ex policía bancario), Raúl (hijo de Teófilo Quintero, viejo comunista de la Zona Roja), Macario, Martiniano y Carlitos. Con el Destacamento Tigres de Miracuy, Pavel quién ha asumido la jefatura, ya que Pedro Calagía anda con Carache como jefe de la escolta del Comando. Tamakún, Pacífico, hermano de Rafael Miracuy, Isidro Colmenares “Rosendo”, recién incorporado, Francisco Palma “Ezequiel” y Sofía.
Con los Tigres de Marilonza están Delfín, Alarcón, Calandro, Pedro Cabezas “Noche Oscura”, los Medina, Cheo, Abdón y El Negro, de una familia de la zona, veteranos desde la primera guerrilla de Fabricio Ojeda. Ramoncito, campesino de Santa Marta y Baudilio Salas “Villa”, un guerrillero que se incorporó espontáneamente, es decir, que no vino por la vía de ninguno de los partidos amigos, despertando mucho recelo al principio, pero ganándose poco a poco la confianza.
Montamos el campamento en la roza. Espartaco ha acumulado mucha comida. Hay una siembra de auyamas, de modo que nos alimentamos bien y hacemos mucho ejercicio para mantenernos en forma.
Una noche escuchamos por la radio la terrible noticia de que Carache ha muerto. No lo podemos creer. No nos explicamos qué ha pasado. Es un golpe durísimo. Quedamos todos desconcertados y dudamos que sea conveniente seguir adelante con el plan. Enviamos un mensajero a El Tocuyo a confirmar la noticia. Regresa al día siguiente ratificándola. Es verdad. No sabemos en qué circunstancias murió, pero es así. Nos cuesta mucho mantener la calma. Los guerrilleros más sensibles no aguantan y lloran. Especialmente los campesinos.
Pasamos unos días de mucha duda. El veinte de diciembre decidimos seguir adelante con la operación, que sería lanzada el veintitrés. Priva el criterio de demostrar públicamente que a pesar de la desgracia, la lucha no se acaba.
La noche del veinte la pasamos casi sin dormir. El Comando se reúne con los jefes de los destacamentos y les comunica el plan. Al Sandalio le toca actuar contra la alcabala. El Marilonza la custodia de la carretera de Guarico y al Miracuy la retaguardia, la vía de regreso a la montaña. Una unidad principal, con guerrilleros de varios destacamentos, atacará el comando de la Digepol.
A las cuatro de la mañana nos ponemos en movimiento. Bajamos por el camino de Peña Blanca a Villanueva, tomamos primero un jeep en una casa vecina. Después tomamos otros tres en diversas haciendas de la zona. Aseguramos a sus dueños que los vehículos les serían devueltos intactos ese mismo día.
En el primero va Elías, con Humberto al volante y una parte del Sandalio Linares. Después, en dos jeeps vamos Carlos Luís, Robledo, Calandro, Pedro Cabezas “Noche Oscura”, El Negro y yo, acompañados de al menos diez guerrilleros más. Y en la retaguardia van Villa, Sofía, los Medina, y el resto de los Tigres de Marilonza.
Después de más o menos una hora de viaje, llegamos a Villanueva y comienza el desarrollo de la operación, como estaba previsto.
Elías y su gente cumplen su parte, liquidando a los policías de la alcabala. El primero en disparar, por sorteo, fue Ruyío con su fusil olímpico recortado.
Mientras tanto el grupo principal entra al comando y lo encuentra vacío. No hay nadie, para nuestra sorpresa. Pero inmediatamente comienza un fuerte tiroteo contra nosotros, que no sabemos de dónde viene. Nos echamos al suelo y solo entonces puedo ver que los tiros vienen de la Iglesia, que está al lado. No podemos ver quienes disparan, pero de allí sale el fuego. Por un momento pienso en disparar hacia allá, pero estamos totalmente al descubierto. Entonces veo a mi lado a Carlos Luis herido. Tiene varios tiros en el cuerpo y derrama mucha sangre. Más allá está Robledo con un balazo en el cuello y Noche Oscura también en el suelo, porque le han dado. El Negro tiene un tiro en una mano y a Calandro un balazo le partió un brazo y sangra mucho.
En pocos segundos me doy cuenta de que tengo que tomar la iniciativa. Asumo el comando de la operación y decido que tenemos que salir de allí si no queremos que nos maten a todos.
¿Qué hago? Robledo está muerto, tiene el cuello partido. Pedro Cabezas también está muerto. ¿Y Carlos Luis? Le pongo el oído contra el pecho a ver si respira y no siento nada. Creo que no respira.
Tomo la decisión de retirarnos llevándonos al menos a los heridos. Le grito a Calandro que se venga como pueda detrás de mí. Los Medina halan al Negro, que en su susto está paralizado. Salimos hacia la calle por donde habíamos entrado. Allí está uno de los jeeps. Otro está cerca de la alcabala. Tomo el volante, montamos a los heridos y recojo a los guerrilleros que están regados por el pueblo. Paso junto Elías y le ordeno que me siga con el otro jeep conducido por Humberto. Sofía y Villa, que están en la retaguardia no se dan cuenta en el momento de que nos hemos retirado. Pero al poco toman a pié la ruta de regreso hacia Peña Blanca por donde nos hemos ido.
Llegamos al sitio donde nos esperan Aníbal, González y Espartaco. Les informamos lo que ha pasado. La decisión es salir rápidamente de la zona por la ruta de la montaña para prevenir que el enemigo nos persiga.
Vamos muy lento porque cargamos a Calandro muy débil por la pérdida de sangre. A las pocas horas tenemos la alegría de que Sofía y Villa nos dan alcance. Venían siguiéndonos el rastro desde la retirada en el pueblo.
Atravesamos la montaña de Marilonza y al salir al otro lado decidimos dividirnos. Aníbal se va hacia el Yacambú con el Destacamento Tigres de Miracuy y parte del Sandalio, mientras yo saco a Calandro por la vía del llano. El padre de Winston Briceño vive en un hato cerca de Ospino. Al caer la noche Winston se dirige hacia allá y regresa a las pocas horas con un vehículo donde montamos a Calandro con la idea de que salga hacia Caracas a curarse.
Después regreso a Santo Domingo, sumamente deprimido por la experiencia. No solo perdimos a Carache, sino acabamos de tener un descalabro. Además la partida de Calandro me afecta. Es uno de nuestros compañeros más queridos. De los que se vino con nosotros de Caracas a fundar el Frente. Es un veterano muy valiente y no sabemos qué va a ser de él.
Tengo en la cabeza la imagen de todo lo que pasó en Villanueva. Me acuerdo todos los días. Recuerdo la agitación del combate. El ruido de los tiros y el olor de la pólvora. Era el mismo que había sentido en Caracas en uno de los combates del Aparato Especial en la Avenida San Martín cuando la huelga de transporte. Tengo la virtud de guardar la serenidad en esos momentos. Fue lo que me permitió salvar la Brigada cuando mataron a Carlos Luis. Pienso que estoy hecho para esto.

viernes, 8 de noviembre de 2013

LA REBELIÓN DE TUPAC AMARU II
Por Julio Yovera B.
I.- La sociedad colonial y sus miserias
Tupac Amaru II se levantó en armas contra una sociedad cuyas clases sociales y castas dominantes, a lo largo de dos siglos y medio habían cometido atrocidades en todos los ámbitos de la existencia humana. El exterminio de más de diez millones de pobladores aborígenes da cuenta que la invasión hispana fue una inhumana sobreexplotación a través del sistema de encomiendas, el acto más repudiable de cinismo y crimen “gubernamental”.
Mediante el sistema de encomiendas se procedía a la “adjudicación de centenares y a veces hasta de miles de hombres que debían pagar tributo y prestar servicio a un determinado español que recibía el nombre de encomendero, que lo percibía en compensación a los gastos realizados por él durante el descubrimiento, invasión y conquista del Perú. El encomendero, en correspondencia debía, a su vez, velar por el buen tratamiento y adoctrinamiento católico de sus encomendados” (1)
Con la llegada de los españoles, los nativos devinieron en esclavos o vasallos, y bajo el nombre de Virreinato se organizó una sociedad esclavista y feudal. En efecto, esclavista fue el sistema de explotación en las mitas y los obrajes, y feudal fue el sistema de explotación y dominación en las haciendas. La particularidad de estas dos formas de relaciones de producción estuvo en el hecho que se dieron en una sociedad colonial, es decir,  dependiente de un poder imperial foráneo.
La hegemonía de los españoles abarcó todas las formas de vida. Además de una dominación económica hubo también una dominación social, cultural, ideológica, étnica, que tuvo una inmediata consecuencia: la acentuada estratificación o segmentación de la sociedad, que a la larga llevarían a la polarización, al extremo que existió lo que “se les llamó Repúblicas de Indios, en franca subordinación a la República de Españoles, división que imperó desde mediados del siglo XVI hasta la segunda mitad del XIX (2). Por cierto, la llamada República de Indios no era más que un conglomerado con cierta base jurídica que acentuaba la estratificación de la sociedad colonial.  
Los segmentos estaban bien definidos. En uno de sus extremos, los españoles y sus descendientes con un exceso de privilegios; en el otro, los nativos y poblaciones originarias. Y entre ambos, un conglomerado de gente criolla, mestiza y de raza negra que dependía de la República de Españoles. En consecuencia, la polarización extrema fue la característica más saltante de esta sociedad.  
Las encomiendas eran conglomerados o reservas de la población nativa, que con el paso del tempo dieron origen a los poblados y caseríos, e incluso, pueblos. Los gobernantes españoles para poder controlar y administrar a los aborígenes, que por obra de la invasión habían pasado a ser de su propiedad, los concentraban en espacios físicos definidos. Podemos decir que los primeros asentamientos humanos que existieron en el Perú fueron propiciados por las “políticas gubernamentales” del poder hispano.  
En el campo, el sistema feudal se impuso en toda su extensión, pero no pudo liquidar totalmente el sistema comunitario y colectivista. Las tierras que ancestralmente pertenecieron al Estado quechua pasaron  a pertenecer al Monarca español. Y la servidumbre se manifestó de manera abierta y coercitiva. Los que más sufrieron fueron los sectores aborígenes, que por un equívoco histórico se les denominó indígenas.  
En esa escala social, de por sí ya bastante fragmentada, había un sector que se consideraba descendiente de la nobleza inca y que no dejaron de gestionar ante la corte real que se les reconociera sus derechos. Sin embargo, no fueron escuchados, y cuando lo fueron, carecieron de poder. En la mayoría de los casos, la restitución de sus fueros no pasó de ser una simple formalidad.
Hubo, por cierto, formas de propiedad pequeña y mediana, así como también un sistema de tenencia de tierras comunales, que deja entrever no tanto el sentido de justicia de la clase social dominante española sino la capacidad de maniobra para dividir y mantener, en la población nativa o aborigen, niveles de fraccionamiento que les resultaba beneficioso para mantenerse en el poder. Es más, todo el sistema de trabajo comunitario que existió en la sociedad inca, los españoles lo mantuvo y lo ahondó en pos de su propio beneficio. Este fue, por ejemplo, el caso de la mita.  
“La  mita minera fue uno de los trabajos más odiados. Los informes contemporáneos constatan que era un cuadro muy doloroso ver una romería de indígenas en camino a los asientos mineros. Eran caravanas de centenares de familias procedentes de todos los pueblos afectados rumbo a Potosí y Huancavelica, fundamentalmente, cuyos mitayos sumados ascendían a miles. Cada familia conducía de ocho a diez llamas y otros hasta treinta o cuarenta; también llevaban chuño, maíz y mantas para dormir. Hubo mitayos que demoraban dos meses en llegar, atravesando punas y cerros inmensos, padeciendo fríos penetrantes, bebiendo aguas malas y encharcadas. A Potosí arribaban extenuados, no obstante lo cual eran sometidos a agobiantes trabajos. De los 7,000 que regularmente llegaban a Potosí, apenas retornaban 2,000 a sus reducciones; de los 5,000 restantes unos fallecían, otros se radicaban en las rancherías de Charcas y otros se afincaban definitivamente en las haciendas y quebradas de los contornos de Potosí para trabajar libremente. Así procedían porque regresar significaba caer de nuevo en el siguiente turno de la mita.” (3)
Como puede verse, las condiciones de vida de las masas aborígenes eran extremadamente duras. Pero, si las condiciones materiales de dominación eran aberrantes, falta decir que su dominación ideológica y espiritual, por no hablar ya de las condiciones tributarias, eran en extremo perversas, propias de gente con personalidad deformada y torcida.   
Los españoles eran voraces “empresarios mineros”, esa fue la actividad económica que priorizaron. La agricultura, que había logrado un extraordinario desarrollo, fue dejada de lado. ¿Qué hicieron con los campesinos?, pues, los vieron como un instrumento, como  medio o fuerza de trabajo, que les permitiera obtener riquezas que no tenían límites. Los campesinos, además, tuvieron que pagar impuestos en especie agrícolas y animales comestibles. De manera que la mesa de los españoles siempre estuvo desbordada de una alimentación que los colonialistas nunca produjeron.
Además, destruyeron, y esto es otro de “sus aportes” el mundo anímico y espiritual de la sociedad prehispánica. Se saquearon físicamente los templos pero además se saqueó el mundo subjetivo, el credo y la cosmovisión del andino. Su religiosidad fue duramente golpeada. Se les hizo creer que no tenían alma, que al haber estado desconectados de la religiosidad y el Dios católico, eran seres endemoniados. La  famosa palabra de Dios que el inca Atahualpa no escuchó, fue el inicio de una campaña llamada de evangelización pero que en realidad fue una avanzada de adoctrinamiento, con el objetivo de liquidar la resistencia del mundo andino. Campeones de esta estafa fueron los ministros de la fe.
En suma, la sociedad colonial estaba cargada de contradicciones y era inevitable de manera acelerada su polarización. Esa es una lección de la historia. Y en efecto, la sociedad colonial fue cuestionada y rechazada desde los inicios por las poblaciones indígenas.

II.- La resistencia y la rebelión se justifican
En el proceso de lucha por la dignidad de los pueblos aborígenes no siempre se optó por el camino de la violencia. Hubo otro, el de gestiones y reclamos legales, que fracasaron, bien porque los gestores eran asesinados y sus demandas no llegaban a su destino. Este fue el caso de los curacas Chimo Capac; también el de Blas Tupac Amaru, quien fuera familiar muy cercano de Tupac Amaru II (4)  En otras ocasiones, las demandas llegaron a su destino pero eran desoídas y quedó demostrado, como diría alguna vez el abogado y poeta piurano Rufo Cárcamo Ladines, “la justicia no se conquista con papeles” (5)
La otra vía, la más expeditiva, la que los núcleos rebeldes pusieron en el centro de sus preocupaciones, fue el de la insurrección, que sería ejercida por un pueblo sojuzgado;  que ante el fracaso de las gestiones para acabar con la ignominia, recurrió a la violencia de los de abajo, como un último recurso para acabar con la violencia de los de arriba.
La rebelión de Tupac Amaru II hay que ubicarla en esa lógica y en ese contexto. La sociedad estaba preñada de contradicciones, no solo económicas  sino sociales, étnicas y culturales. No fue en modo alguno una asonada impronta y voluntariosa, sino resultado de  un proceso que tiene muy en cuenta las condiciones objetivas y subjetivas.
Las primeras se refieren a la vida de las masas populares y de los sectores sociales excluidos. Las segundas, al grado de conciencia de la necesidad del cambio. También fue resultado de un proceso que tuvo sus antecedentes en las rebeliones que se manifestaron desde un inicio, cuando los invasores aparecieron por el norte. Y si bien hubo sumisión de una parte de los tallanes, Felipillo y Martinillo son dos nombres asociados al colaboracionismo, esto también tiene su explicación. No olvidemos que la sociedad quechua, en proceso se expansión, agredió a muchas culturas ancestrales. De manera que cuando aparecen los españoles, muchos caciques y jefes de las culturas sometidas se aliaron a los invasores en la creencia que eran un contingente que les ayudarían a liberarse del poder inca.
Las investigaciones últimas que se han hecho sobre la sociedad inca arrojan luces que nos ponen en tapete algo que la idílica forma de ver el mundo andino habían ocultado. Hoy se sabe que los cusqueños fueron una cultura dominante que lesionó y creó resentimientos en las culturas a las que sometía y esa fue una de las causas por la que muchas culturas y pueblos que los españoles encontraron a su paso devinieron en colaboracionistas. (6).
Sin embargo, esa no fue la única tendencia, hubo también resistencia. En el ámbito del señorío tallán, por ejemplo, nombre de caciques como Cutivalú, Amotaxe, Lac chira, son la antítesis de los Felipillo y Martinillo, mientras éstos fueron, en efecto, avanzada del invasor; aquéllos fueron tenaces rebeldes que enfrentaron a los hispanos, cuando fueron derrotados terminaron quemados vivos. Y de esto nada dice la historia oficial. (7)
En los diversos estudios que existen o que se vienen haciendo, la historia de la invasión (llamada eufemísticamente conquista) da cuenta que las rebeliones se dieron en  diversos periodos. Aquí una escueta relación de las más conocidas:
La rebelión de Manco Inca que tuvo en jaque a los invasores colonialistas desde 1536 hacia 1945.
Los movimientos rebeldes en Azángaro, Cotabambas y Castrovirreina, que cegaron la vida a los odiosos corregidores (periodo de “gobierno” del virrey Castelfuerte, 1724-1736).
La rebelión del curaca Cacma Condori,  ferozmente reprimida por los colonizadores, en 1737 (en el Cusco).
En Quito, en Sicasica, en Pacajes, en Santiago de Chuco, en Chumbivilcas, en Llata, en Urubamba, se dieron movimientos rebeldes con el fin de expulsar a los colonialistas hispanos.  
El gran movimiento que sacude el espinazo del poder colonial lo protagonizó, en 1742, en el centro de la Amazonía peruana, Juan Santos Atahualpa, quien pasó a la historia con el nombre de El Guerrillero del Gran Pajonal. Los cronistas dan cuenta que su fortaleza residía en: uno, haber definido como zona de repliegue una extensión vasta de la selva que le era agreste, desconocida e inhóspita a los colonizadores; dos, en su relación con las comunidades nativas, que le permitió tener bases de apoyo; tres, en su táctica de movimientos y ataques sorpresivos. Como se sabe, Juan Santos no fue derrotado en el campo de batalla y muere en 1761 (8)

III.- Contexto económico social de la rebelión
Veamos las condiciones de la sociedad colonial al momento de la gesta de Tupac Amaru II. La rebelión era consecuencia de una polarización en la que las contradicciones entre el poder económico, la casta blanca, la alta curia católica, el poder político y militar, agredían ferozmente a las poblaciones nativas, marginaban los rezagos de la nobleza quechua. En menos intensidad pero igualmente imponía su poder a los  mestizos, los sectores criollos, las poblaciones negras.
La representación de ese poder inhumano era la figura de los corregidores. Se entiende entonces por qué Tupac Amau II, antes de la rebelión llamado José Gabriel Condorcanqui, cacique de Tungasuca, Surimana y Papamarca, al momento de levantarse, de inmediato, procedió a la captura y ejecución del corregidor Arriaga.
Este hecho fue el punto de partida de una revolución que removió los muros del orden colonial español, se extendió por toda el continente y tuvo una influencia decisiva en los movimientos libertarios que vendrían posteriormente.
Ninguna revolución social, digna de ese nombre, surge en medio de la bonanza; al contrario, se manifiesta y extiende como resultado de una profunda crisis. España, su casta dominante, la autoridad real, bollaba en la abundancia pero se había convertido en una casta parasitaria.
No es propósito de este trabajo pero no podemos dejar de referir que en la larga época del orden colonial España no desarrolló sus fuerzas productivas y devino en una de las sociedades más atrasadas del llamado viejo mundo.  El dominio que impuso en lo que hoy es América del Sur no significó una avance en el ambiente de la industria o de la técnica, sino todo lo contrario. El agravante fue que su agricultura terminó descuidada y arruinada.  
Victorio Montero, un acucioso observador criollo del siglo XVIII, sostuvo: “ El Perú es un país donde todo respira esclavitud y se hace tiranía de las leyes” y el título de su libro que escribió no puede ser más expresivo: Estado político del Reino del Perú, gobierno sin leyes, ministros relajados, tesoros con pobreza, fertilidad sin cultivo, sabiduría desestimada, milicia sin honor, ciudades sin amor patricio, la justicia sin templo, hurtos por comercio, integridad tenida por locura” (9)
Tupac Amaru II se rebeló contra un Perú “libertino y vicioso”. Y para colmo, las castas gobernantes atolladas de corrupción no fueron capaces de hacer una lectura de lo que su voracidad y parasitismo habían causado. La administración central del Virreinato en los años previos a la rebelión de Túpac Amaru adolecía de una crisis generalizada.
El  virreinato era conducido por Amat y Juliet, un hombre de vida alegre, gobernó de 1761 1776. Posteriormente, le sucedió Manuel Guirior (1776 – 1780) quien fue opuesto a todo propósito de reforma que buscara detener la voracidad de los colonialistas quienes en su afán desmedido de atesorar, estaban exterminando a las poblaciones nativas. (10)
Por donde se le mire, la sociedad colonial hacía agua. No hubo verdaderos colonizadores sino una casta guerrera dominante, que marcó y configuró el drama de una sociedad que fue contagiada por la ociosidad, carente de amor por el trabajo. “La situación general del virreinato era crítica. El panorama, en su conjunto, no presentaba ningún signo positivo de estabilidad. Todos los síntomas eran de postración y decadencia.” (11)
Por eso es que los sectores informados de los descendientes de la etnia quechua, van tomando conciencia de la necesidad de articular las fuerzas interesadas en darle una salida a la crisis desde una visión caciquil, es decir, no era propiamente un movimiento que sería dirigido por las masas marginales y “plebeyas”, sino por sectores ilustrados de las élite quechua.
Se ha reconocido que “Otros factores propicios para un alzamiento fueron la presencia de nuevas ideas iluministas entre algunos círculos; la revalidación del incario en el seno de los grupos de la clase caciquil, merced a la lectura de Garcilaso; el renacimiento de varias tradiciones incaístas; el apogeo virreinal en las artes y las letras; el aumento de la delincuencia; el libertinaje y la frivolidad en los grupos limeños; alguna vida de salón con proclividad intelectual”. (12)
IV.- La lucha social, el motor de la historia
Las condiciones objetivas y subjetivas a favor de la revolución, se daban  aceleradamente. La ideología que la alumbró fue la síntesis de diversas ideas que terminaron unidas en solo torrente: justicia y dignidad. No hubo ideología única.
La habilidad de Tupac Amaru II y su estado mayor estuvo en su capacidad para hacer una correcta lectura y un análisis objetivo de las condiciones existentes. El movimiento no fue un simple alzamiento, una asonada desatada por el instinto. No estuvo, por cierto, excepta de ira popular, de desprecio contra un poder que los había sojuzgado a lo largo de más de dos siglos, pero no era en modo alguno un motín espontáneo.
Además, la habilidad de la jefatura de la rebelión estuvo en la capacidad de atraer no solo a las poblaciones y etnias sojuzgadas, sino a los sectores sociales cuyas posibilidades de desarrollo se veían anuladas por el lastre que representaba las clases y castas de la sociedad colonial. Esto no siempre fue entendido por el pueblo alzado en armas, pues, en ocasiones los rebeldes la emprendieron contra sectores que no eran gravitantes en la estructura del poder y que terminaría perjudicando al proyecto de Tupac Amaru II.    
Hubo, a pesar de todo, una visión de reforma y de revolución. Se puso en juego un programa mínimo y de programa máximo hegemonizados por los quechuas, descendientes directos de los incas. Pero sería un error deducir que la rebelión fue solamente protagonizada por la nobleza incásica.
El 4 de noviembre de 1780 significó el levantamiento de no menos de cien mil quechuas y aymaras, mestizos, y también criollos y negros, que buscaban acabar con las mitas, los obrajes, los repartimientos, un exceso de tributos y un abuso desbocado y cruento. Cierto que ello, independientemente que los protagonistas fueran conscientes o no, representaba romper el dorso del poder colonial.
La visión de frente único, la intuición que tuvo Tupac Amaru para darse cuenta que se movía dentro de una sociedad diversa étnica y culturalmente, fue extraordinaria. No se formó un frente exclusivamente popular, sino nacional. En ese sentido, el movimiento de Amaru II es precursor a los movimientos nacionalistas, que surgirían posteriormente en todo el mundo, incluyendo Europa. Acaso lo más representativo de este movimiento insurreccional fue la visión y el carácter continental que asumió.
Sobre esas condiciones estructurales e históricas se articuló una tendencia ideológica libertaria, que comprendía el pensamiento andinista y las tendencias humanistas libertarias. Pocas veces se hace referencia al hecho que una las obras clásicas que aportó al desarrollo de una conciencia libertaria, fue la obra del cronista inca Garcilaso de la Vega, particularmente Los Comentarios Reales. Su lectura fomentó y consolidó un sentimiento de “orgullo nacional” por el pasado glorioso de una cultura que fue satanizada cuando aún estaban frescas las huellas de su grandeza.
Toda reforma que decretaba el estado mayor de la rebelión devenía en una propuesta revolucionaria. Fue lo que aconteció, por ejemplo, con la libertad de los negros, con la abolición de tributos. La rebelión fue también una abierta manifestación de “la cólera del pueblo” como diría César Vallejo.
Se produjo entonces inevitablemente la destrucción de medios de producción que eran la expresión de un capitalismo embrionario, como las máquinas artesanales, que dígase de paso, resintió a las fuerzas criollas, y que fue hábilmente aprovechada por la casta dominante española. .   
Ese era el panorama que existía al momento del alzamiento revolucionario. Lo que vino después ya es conocido. La rebelión sacudió toda América del Sur. Durante cerca de dos años, el rebelde de Tungasuca jaqueó el poder hispano.
Algunos ven su derrota como el fracaso de un proyecto, otros como un revés. Para los pueblos fue una experiencia que no pasa desapercibida. Tengamos en cuenta que los proyectos de revolución que se dieron después, desde los sectores criollos, no pudieron reivindicar ni dar protagonismo a las poblaciones nativas.
Los frutos de la emancipación del proyecto independentista que se coronó victorioso años después, no ha podido aún reivindicar a la inmensa población aborigen y mestiza, que sigue siendo mayoritaria en nuestro continente.
El reto que tienen que enfrentar los proyectos libertarios contemporáneos es hacer a las masas protagonistas de su lucha libertaria. En ese sentido, Tupac Amaru II es un ejemplo. Y como dice el poema de Alejandro Romualdo: “Querrán matarlo, y no podrán matarlo…”